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- Hubiera deseado acostarme con ella el día en que nos besamos, sin que ella estuviera drogada, pero tuve miedo. Algo en mi me decía que era un error pero ahora me duele haber perdido tantas oportunidades de demostrarle que podía tener todo el amor que ella se merecía y que podía tocar el cielo sin tener que irse. Ella solo quería hacerme feliz una última vez y yo cometí el error de no querer escucharla nunca más.

Un día antes...

Aún nos incomodaba la presencia del otro desde la vez en que rechacé su propuesta de sexo porque no quería hacer eso. Quería hacer el amor con ella. Quería amarla y ser correspondido. Quería que ella sepa todo lo que sentía.

El que estemos solos en casa me daba la oportunidad y aunque ya lo había hecho docenas de veces, con otras chicas, con ella se sentía como si fuera la primera vez.

Bajé el libro que tenía en mis manos para simular leer y la miré viendo como ella se perdía jugando con mi pez dorado. Me gustaba verla jugar con aquel pecesito aburrido.

- Ya era hora de que dejaras el maldito libro- dijo tirando un poco de comida al pobre animal- estuviste media hora viendo la misma página.

Reí y le hice un ademán para que se sentara junto a mi en la cama.

- ¿Te preocupa algo?- preguntó al sentarse junto a mí y sin mediar palabra la besé acostandola en mi cama.

- Antes no estaba preparado para esto porque quiero que sepas algo antes- dije poniéndome entre sus piernas, mientras sostenía mi cuerpo solo con mis brazos y veía como sus ojos volvían a tener ese brillo de vida que había perdido hace tiempo-. Yo quiero hacerlo contigo pero quiero que sepas que te amo y es la única razón por la que arruinaré esta hermosa amistad. Estoy enamorado de ti desde que nos conocimos y quiero que entiendas que esto es difícil para mi.

Cerró sus ojos y dos lágrimas se deslizaron por sus mejillas haciendo que entre en pánico.

- Yo también... Te amo Channie- abrió los ojos y acarició mi mejilla-. Lo único que quiero es ser y hacerte feliz una última vez, Bang Chan... Gracias por decirmelo, no importa que tan tarde sea...

Me tomo de la nuca atrayendo me hacia ella y me besó. Sus labios eran suaves y me gustaba la forma en que ella me besaba, era tan suave en cada movimiento.

Deslice mis manos dentro de su blusa para quitarsela y aunque había muy poca luz, note algunos moretones que ya sanaban. No pregunté para no detener el momento e incomodarnos así que solo desabroché su brasier, dejándola expuesta ante mi. Era perfecta ante mis ojos.

Proseguí a quitarme la remera y los jeans para luego quitarle a ella lo sobrante de ropa.

En ningún momento paramos de mirarnos y besarnos era como si ya nos hubiéramos visto pero en realidad era la primera vez.

Quite mi última prenda y cuando iba a buscar un condón, ella me detuvo.

- Si vamos a hacerlo, quiero sentirte completamente- dijo con tanta serenidad que me sorprendió.

- ¿Estás segura?- pregunté y ella solo asintió.

- Esta es mi primera vez, haz que valga la pena- dijo sonriendo y no pensé en lo que me dijo solo la besé nuevamente poniendo mi miembro en su entrada lentamente.

Ella me había dado una información muy importante ya que si ella era virgen, los moretones que le había visto hace tanto tiempo no era causado por chupones. Pero no lo pensé en ese momento, solo estaba cegado en la lujuria que nos causabamos.

Tomé sus dos manos para unirlas con las mias, junté nuestras frentes dejando suaves besos en sus labios mientras me deslizaba en ella lentamente sintiendo como ella estaba bien lubricada y yo era bien acogido dentro suyo.

Ella apretaba mis manos mientras más empujaba, hasta que sentí aquel pedazo de tejido que indicaba que si empujaba más esto no tenía vuelta atrás y tuve miedo de romperla así que pare pero ella me besó.

Ella era perfecta para mí y no sólo ahora que estaba dentro de ella. Yo ya lo sabía de antemano, esto solo lo confirmaba aún más.

Empujé un poco más fuerte en ella sintiendo aquella pared romperse pero además de romperse ese tejido de piel, parecía como si también la hubiese roto a ella ya que aunque intentaba disminuir el dolor al retorcerse un poco, pero sus jadeos, muecas y lágrimas la delataban.

Ella sufría de dolor y por unos instantes me sentí mal por lastimarla. Quería salirme de ella y esconderme.

Quizás no disimule mi miedo ya que ella soltó mis manos para ponerlas en mi rostro y acariciarlo.

- Sigue, esto es normal. Esto duele menos que cualquier otro daño, te lo aseguro- dijo ella como si no lo supiera pero para mí ella era tan delicada que esto me dolía en alma.

Me quedé estático dejando que se acostumbre a mí y solo me dedique a besarla y acariciar todo su cuerpo para que se relaje un poco ya que además de ser estrecha por ser su primera vez, también estaba tensa y eso hacia que me apretara más de la cuenta.

Me mordió el labio en pleno beso y sonrió para luego asentir. Comprendí que ella estaba lista para esto así que le devolví la sonrisa y la besé fugazmente para empezar a moverme dentro suyo.

Todo era perfecto. Ella, yo, nosotros. Los movimientos de ambos era tan sincronizado. Quizás el destino era cierto y habían personas que fueron hechas para nosotros porque ella estaba hecha para mí y yo para ella.

Al principio ella se sentía incomoda pues esto era nuevo para ella pero yo lo disfrutaba como no tenía idea. Con el tiempo ella cambió sus jadeos de dolor por unos de total extasis haciendo que tome más confianza.

Después de unos minutos de tanto movimiento por parte de ambos, llegamos al tan ansiado orgasmo que desde un principio lo sentía tan cerca ya que apretaba y mucho.

Me quedé acostado junto a ella tapados por una sabana en la oscuridad dejándonos disfrutar de la presencia del otro.

- Debíamos haberlo hecho antes- dijo ella haciendo que ambos matemos el silencio por unas ruidosas carcajadas.

- Tenemos toda nuestra vida. Tranquila. Nuestros caminos son largos- dije abrazándola por la cintura pero ella se sentó en la cama y supe que algo andaba mal.

Ella no decía nada pero mi corazón ya se empezaba a destrozar por solo aquel movimiento.

Buscó su ropa con la mirada y al encontrarla se bajó de mi cama para colocarse sus prendas.

- Perdóname, Chan- dijo al vestirse completamente-. Mañana es mi cumpleaños. Ese es el regalo que quiero. Quiero que me perdones.

- ______, no me puedes decir esto, no ahora- dije sintiéndome totalmente estúpido.

- Te quiero, Chan, pero debo irme, es mi decisión- me abrazó y no correspondí.

Fue mi última oportunidad de abrazarla pero mi maldito ego se sentía lastimado porque ella no quiso quedarse conmigo.

Me odio a mi mismo por no haberla abrazado aunque sea el peor caso.








La Peor Decisión (Bang Chan) [TERMINADA] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora