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DANI
Estaba caminando por los pasillos del colegio para ir a clase cuando siento que me tiran de la remera.
-¿Qué haces? Soltame o grito.
-Vos no vas a gritar -me tapó la boca con su mano y nos llevó hacia el baño, nos encerró en un cubículo y me soltó-. Más te vale que no grites -sacó su mano de mi boca-.
-¿Qué hacemos acá?
-Te venía a advertir que no te metas más en las peleas estas, haces cualquiera.
-Pero vos estabas hecho mierda ayer, estás -me corregí después de mirarle la cara. Tenía un poco de maquillaje pero se le notaba la cara inflamada y algunos moretones debido a la cercanía-.
-¿Y qué te importa a vos como esté yo? Si no querés ligar vos una piña no te metas, así de simple.
-Yo hago lo que quiero, Wosi -resalté el "Wosi"-. No hace falta que me cuides.
-No te cuido, estúpido. Te estoy dando un consejo -dijo con sequedad-. Y no me digas así, nadie de acá sabe que me dicen así.
-¿Entonces? ¿Cómo te digo?
-Mejor no me digas nada, vos y yo nunca hablamos, ¿Entendido?
-No sos nadie para decirme qué hacer -dije molesto-.
¿Quién se creía que es?
-¿Entendido? -repitió agarrándome del cuello de la remera-.
-Sí, jefe -respondí con burla y molestia a la vez-.
-Esto no es una joda, Daniel. Pero si vos querés verlo como una, te deseo suerte, porque no te va a ir bien -me soltó y salió del baño-.