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-¿Vamos al parque, amor? -le preguntó a Dani, mientras dibujaba cosas imaginarias en su brazo-.
-Me tengo que bañar -se quejó acurrucándose contra él-.
-Te bañaste ayer, no hace falta -dejó un beso en su mejilla-.
-¿No había que bañarse todos los días?
-Naah, mirame a mi, no me baño y estoy espectacular -Valen se levantó de la cama y giró a mirar a Dani-. ¿Vamos, bebu? -le tendió la mano y él la agarró con una sonrisa-.
Salieron del departamento y caminaron hacia el parque con sus manos entrelazadas. Al principio, les daba un poco de miedo hacerlo sabiendo que gente como los amigos de Gerónimo podían verlos y hacerles vaya a saber qué. Sin embargo, no querían vivir ocultándose y decidieron atreverse.
Una vez encontraron un lugar lindo, abajo de un árbol en el que no hacía ni frío ni calor, se sentaron.
-¿Viste que Manu y Mateo oficializaron?
-Sisi, no dan más de trolos.
-Ah bue, mira quien habla - le pegó en el hombro en joda y rieron juntos-.
Daniel le contaba a Valentín cosas mientras movía sus manos de un lado hacia el otro y, aunque le cueste admitirlo, Valentín no le estaba prestando atención. Estaba concentrado en admirar lo perfecto que era Dani, y no se refería a lo físico solamente.
Tenía algo que lo volvía loco, que le daban ganas de abrazarlo, besarlo y decirle lo mucho que lo amaba todo el tiempo.
Y es que Valentín agradecía haber conocido a Daniel, no podía imaginarse una vida sin él. Lo salvó de tantas cosas. Agradecía eternamente el haberse ido a la sala de música para desahogarse.
¿Qué pasaría si Daniel no hubiese entrado? Se había vuelto una persona súper importante en la vida de Valentín en tan poco tiempo, le transmitía tanta confianza y se sentía tan atraído por esa buena energía que contagiaba siempre. Dani siempre estuvo ahí hasta cuando lo trataba mal y le decía cosas horribles y, justamente por eso, Valentín no quería saber la respuesta de esa pregunta.
-¿Qué me miras? -preguntó riendo Dani-.
-Me provocas el síndrome de Stendhal -murmuró mirando su bella sonrisa-.
-¿Qué es eso?
-Buscá.
Dani sacó su celular, abrió Google y buscó.
-Es una enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardíaco, vértigo, confusión, temblor, palpitaciones cuando el individuo es expuesto a obras de arte, especialmente cuando estas son particularmente bellas -leyó y automáticamente sus mejillas se tiñeron de color rojo y sus ojos se pusieron brillosos-. Te amo, Valu -saltó a abrazarlo-.
-Chiqui -susurró, acariciando el pelito del menor-.
-¿Qué? -habló de la misma forma, escuchando como los latidos de Valen se aceleraban-.
-¿Te pinta noviar?
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mAmI no me digas ke no
lo del síndrome lo vi en ig y dije lIstO yA tEngO cAp jabdna