Puntos de presión y provocaciones
Al día siguiente, Izuku se encontraba en su habitación cerrando un pesado libro de medicina y anatomía. Había pasado el último mes devorando información detallada sobre el cuerpo humano, buscando una forma de complementar su estilo de pelea defensivo.
—Bueno, por fin terminé —murmuró para sí mismo, estirando los brazos con cansancio—. Me tomó un mes entero, pero ya comprendí los puntos de presión principales. Solo los usaré en caso de extrema necesidad y para inmovilizar a mis oponentes. No busco herir a nadie si no es necesario.
En ese momento, unos golpes suaves en la puerta interrumpieron sus pensamientos.
—¿Izuku, estás despierto? —llamó Inko desde el pasillo—. Tienes que prepararte para ir a clases, cielo.
—¡Sí, mamá, ya estoy despierto! —respondió el peliverde en voz alta—. ¡En diez minutos estaré listo!
Cumpliendo exactamente con su palabra, el menor bajó las escaleras vistiendo el uniforme escolar de la secundaria y se sentó a la mesa con una sonrisa brillante.
—¿Ves, mamá? Tal y como prometí, justo diez minutos.
Inko soltó una pequeña risa y le acercó un plato humeante.
—Ay, Izuku... Anda, siéntate y come. Tienes que desayunar bien para estar al cien por ciento hoy.
Izuku comenzó a comer con buen apetito, pero la tranquilidad se desvaneció cuando su madre le formuló la pregunta que él tanto había intentado evitar durante las últimas semanas.
—Y dime, hijo... ¿cómo te va realmente en la escuela?
El peliverde casi se atraganta con el bocado, pero se recompuso rápidamente y bebió un sorbo de agua antes de responder, forzando un tono despreocupado.
—Lo de siempre, mamá, ya sabes. Pero me las estoy arreglando bastante bien. Los demás siguen con sus burlas tontas, pero no dejaré que me afecten porque confío en mis capacidades. El único problema real es Bakugo; se ha vuelto demasiado arrogante y agresivo debido a su quirk.
La mirada de Inko se ensombreció por un instante con un deje de preocupación, pero rápidamente cambió a una expresión de profundo orgullo.
—Oh, ya veo... Pero me alegra muchísimo saber que mantienes esa madurez y que no dejas que te lastimen. Eres alguien realmente fuerte, Izuku.
—Gracias, mamá —respondió él, mirándola con ternura—. Pero no olvides que tú también eres fuerte. Después de todo lo que hemos pasado, sigues adelante con una sonrisa. Bueno, si seguimos hablando se me hará tarde. ¡Me voy a la escuela, te quiero!
—¡Adiós, hijo, que te vaya muy bien! ¡Yo también te quiero! —alcanzó a gritar Inko antes de que la puerta principal se cerrara.
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La paciencia tiene un límite
Horas más tarde, durante el receso escolar, el panorama en el salón de clases era el habitual. Izuku descansaba plácidamente sobre su pupitre, abrazando su mochila para usarla como almohada, intentando recuperar un poco de energía tras sus desveladas de estudio. Lamentablemente, la paz no duró mucho. Tres figuras indeseadas se detuvieron frente a su mesa.
—Vaya, vaya, vaya... Pero miren a quién tenemos aquí —comenzó a decir el líder del grupo con una sonrisa burlona—. Si no es nada más y nada menos que el bastardo inútil de Midoriya.
Izuku no se movió, pero abrió un ojo con evidente fastidio.
—¿Qué diablos quieres, Fujita? ¿Acaso tu madre no te enseñó que es de mala educación despertar a las personas que están durmiendo?
Fujita soltó una carcajada cínica, apoyando las manos sobre el pupitre del peliverde.
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Un quirk no tan inutil
Fanfictioneste izuku sera serio debido que tuvo que madurar a una edad temprana por la mala suerte de tener un quirk "inutil" y solo esta decidido a hacer que su madre inko midoriya tenga una vida tranquila libre de estrés pero eso cambiara a lo largo de su v...
