—¿Dónde nos habíamos quedado? Ah, sí, ya me acuerdo —rememoró el narrador.
El vigilante activó su quirk de inmediato para dar inicio a la pelea contra el líder de la organización. El jefe criminal, reaccionando con velocidad, desenvainó una katana que colgaba de la pared a sus espaldas y, en un abrir y cerrar de ojos, apareció frente al justiciero, dando por comenzado el combate. En el aire solo se alcanzaban a ver las chispas provocadas por el feroz choque de los aceros; mientras el líder lograba asestarle un único corte al vigilante, el peliverde le devolvía el ataque con cinco tajos certeros. Desesperado, el criminal intentó tomar distancia utilizando su propio quirk, pero el pecoso ya se encontraba frente a él, cortándole cualquier vía de escape.
Pasaron así los seis minutos más largos en la vida del líder, quien finalmente terminó de rodillas en el suelo, con el cuerpo cubierto de heridas.
—¡Mierda, mierda, mierda! —maldijo el criminal, jadeando con frustración.
—Bueno, es hora de que vayas respondiendo algunas preguntas —sentenció Izuku, acercándose con paso firme y mirada severa.
—¡Por favor, no me hagas daño! —suplicó el hombre, gritando con desesperación.
Luego de un breve pero tenso interrogatorio, Izuku se dio la vuelta y se dirigió hacia donde estaban las mujeres secuestradas para liberarlas. Sin embargo, el tipo que yacía derrotado en el suelo volvió a teletransportarse justo enfrente de él.
—En verdad eres molesto —suspiró Izuku, desenvainando su espada una vez más.
—Esta vez será sin espadas —sentenció el líder. Con su último aliento de fuerza, sacó una escopeta recortada de doble cañón y le disparó directamente al pecho.
Aquel ataque sorpresa tomó completamente desprevenido al vigilante, quien no esperaba una reacción tan rastrera. "No pasé una maldita semana atacando cada base de estos narcotraficantes sin dormir, para terminar descuidándome de esta manera", pensó Izuku con rabia mientras salía despedido por el impacto.
El peliverde terminó cayendo pesadamente sobre los cuerpos de unas extrañas criaturas. Aunque se preparaba para levantarse y contraatacar, su oponente volvió a hablar, interrumpiendo sus pensamientos. "Tuve la suerte de traer este chaleco antibalas, pero cómo duele que te disparen en el pecho", razonó el joven para sus adentros, recuperando el aire.
—¡Y eso no es todo! —exclamó el líder, esbozando una sonrisa desquiciada mientras extraía un detonador de su bolsillo.
Al ver el artefacto, Izuku reaccionó alarmado: ¿Pero qué piensa hacer con eso? Oh, mierda, los Nomus...
Justo como lo había predicho, las criaturas modificadas estallaron en una violenta detonación. El humo y el polvo cubrieron el lugar.
—¡Lo logré! ¡Derrote a ese hijo de...! —festejó el criminal a gritos.
Sin embargo, no pudo terminar la frase. Al disiparse la cortina de humo, el vigilante apareció mágicamente frente a él y, con un sonoro aplauso directo a los oídos, lo dejó completamente inconsciente en el acto. Efectivamente, señores, lo noqueó con un simple aplauso.
—No pensé que fuera a funcionar —admitió Izuku, frotándose la nuca.
Tras el inesperado desenlace, procedió a liberar a las mujeres y las guió hacia la salida. Para colmo de males, al cruzar el umbral se encontraron rodeados por un enorme despliegue policial y, en medio de todos, la heroína profesional Mirko.
—¡Alto ahí! —ordenó un policía al azar, apuntándole con su arma.
—Oh, rayos... Chicas, vayan con ellos, estarán a salvo —indicó Izuku, desviando la mirada hacia las rescatadas.
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Un quirk no tan inutil
Fanfictioneste izuku sera serio debido que tuvo que madurar a una edad temprana por la mala suerte de tener un quirk "inutil" y solo esta decidido a hacer que su madre inko midoriya tenga una vida tranquila libre de estrés pero eso cambiara a lo largo de su v...
