DARK SONIC

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Nota.
El personaje de Dark Sonic, en este capítulo es una persona totalmente independiente a Sonic.

En esta fria noche, la lluvia de ceniza inunda las calles, dando un ambiente de melancolía y desolación, la falta del aire puro hace que todos en aquella cuidad tengan que usar máscaras para respirar, la madera cruje, el silencio hace que los ruidos más pequeños se multipliquen por tres, y los pasos, no son la excepción.

Aquel incidente dejo a todo el mundo en un ambiente lúgubre y desolado, sin esperanzas, sin luz del sol, y sobre todo. Sin heroes.

Desde que Dark Sonic había logrado separarse y convertirse en un solo ser y de carne y hueso con más energía y más negatividad que cualquiera ser que haya pisado la tierra, ni siquiera Sonic, su creador y su contenedor lo pudo detener. El heroe, los heroes...han caido.

—Zona norte del distrito comercial, despejado, cambio.

—Vamos a proceder, Cambio.

Los pasos en la penumbra eran los únicos ruidos de ese distrito hecho pedazos, los sobrevivientes en el gurpo verde tomaron la decisión de salir de su territorio y adentrarse en busca de víveres. Eran tres, quienes atravez de charcos, y el escombro se adentran en el supermercado. El aire es denso, el aroma a todas las frutas y verduras podridas hacen que por un segundo, todo se vea verde, entran en silencio, haciendose señas y comunicándose por las ondas de radio. Uno se dispone a ir a la farmacia, otro a los enlatados y el último por cosas de higine y ropa, todo sirve, necesitan todo lo que puedan cargar o tendrán que volver a salir y claramente, la cuidad no es segura, no si no quieren ser lanzados al crater como sievientes y esclavos.

(T/n) Desciende por lo bajo deslizandose por un pedazo de techo que cayó hacía el almacen, ya no escucha los pasos de sus compañeros, rebuscando entre caducidad y paquetes cerrados,

«Veamos... pañales, cepillos, pastas, shampoo..» murmura en su mente como si alguien pudiera escuchar sus pensamientos, remueve entre las vitrinas arrojando los recipientes vacíos o rotos, cada movimiento parece resonar en el pasillo oscuro y deteriorado, quita su mascara ligeramente, el cabello cae en algunos mechones, sus ojos buscan en la oscuridad, levanta su pañuelo cubriendo su boca y camina junto a los anaqueles. Sus dedos se deslizan, tocando los anaqueles con polvo, tiene una mirada melancólica, el lugar que alguna vez recorrió con su mamá ya no estaba solamente habían escombros, la mirada baja, melancólica y perdida en su labor tomando uno que otro víveres que aún servían embolsandolos en su mochila.

Sin embargo, algo llamo su atención en uno de los pasillos, una luz blanca que parpadea de una lampara ,eso llama la atención, ya no hay muchos lugares con electricidad o con pilas recargables, camino en silencio de frente tomando la lampara entre sus manos, la toca examinando.

«Curioso...» Pensó. Su vista bajo de la lampara al objeto que había entre sus pies, se inclino apoyando una rodilla en el piso terroso y mojado.

«Una lonchera» al tomarla pudo sentir su corazón calentarse, una mezcla de emotividad y tristeza, el color azulado eléctrico que se refleja con la luz blanca de la lámpara, las cuerdas de colgar y el cierre ya ligeramente oxidado, pero, no era lo que le había llamado la atención, si no, el dibujo. Era él, Sonic. En su pose, pulgar arriba, cabello desordenado en un espectacular color azul , sus ojos esmeralda sobre el ala roja.

Lo había conocido, hace ya cinco años, era la vendedora de Chilidogs de confianza para él y sus amigos. Tan alegre, tan único y ahora, la persona que más falta hacía.

SI FUERAN ..........Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora