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10 | Capítulo diez.

Valentín estaba atónito, mirando la pantalla de su celular, los dedos moviéndose con rapidez mientras escribía

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Valentín estaba atónito, mirando la pantalla de su celular, los dedos moviéndose con rapidez mientras escribía. A su lado estaba su mejor amigo, Mateo, quien lo miraba con una mezcla de fastidio y resignación, tamborileando los dedos contra la mesa.

-Valentín, soltá el celular un rato -dijo finalmente, frunciendo el ceño-.

Al ver que su amigo ni siquiera reaccionaba, Mateo chasqueó la lengua y, sin previo aviso, le arrancó el teléfono de las manos.

-Dame bola, estúpido. Vine a hablar con vos, no a verte metido en el celular.

Valentín parpadeó, sorprendido, y se lanzó a recuperar su celular.

-¿Qué te pasa? -protestó-. Estaba escribiendo un tweet, ya lo dejo.

Mateo bufó y levantó el teléfono en el aire, alejándolo de su alcance.

-¿Para qué? ¿Para subir otra de esas frases que ninguno se dice en la cara?

-¿Eh?

-Sí, boludo. Ustedes son muy "El amor de mi vida", "Te rompo todo" en redes, pero en la vida real se cruzan y ni se miran. Son unos cagones.

Valentín entrecerró los ojos y cruzó los brazos, inclinándose sobre la mesa. Largó una risa sarcástica, que confundió a Mateo.

-¿Y vos con Manu?

Mateo apretó los labios en una línea tensa.

-Si me prestaras atención, lo sabrías.

Valentín lo miró con una sonrisa ladeada y, con un leve empujón en el hombro, intentó sacarle alguna reacción.

-Dale, contame.

Mateo lo observó un instante, como si estuviera evaluando si realmente valía la pena decir algo. Luego suspiró con exageración y puso cara de ofendido.

-¿Me vas a prestar atención esta vez?

-Sí, boludo, dale.

Mateo se acomodó en la silla, dispuesto a hablar, pero en ese momento sonó una notificación en el celular de Valentín. Él estiró la mano automáticamente para agarrarlo, pero Mateo fue más rápido y lo escondió detrás de su espalda.

-¡Eh! ¡Dámelo!

-Decime, ¿quién es el cagón ahora?

[…]

Dani estaba encorvado sobre su celular, deslizándose de una historia a otra sin realmente prestar atención a ninguna. Su sonrisa se ensanchaba cada tanto cuando veía un comentario divertido, pero el resto del tiempo su rostro reflejaba una seriedad absoluta.

-¡Daaaani! -la voz de Manu lo sacudió de golpe-.

Dani sintió cómo lo zarandeaban levemente del brazo y gruñó, sin despegar la mirada de la pantalla.

-Ya va, bebé, dos minutos más…

Manu resopló y, sin más, se dejó caer pesadamente sobre su hombro.

-Dejá de chamuyarte a Oliva y prestame atención -se quejó, apoyando la cabeza contra él-. Quiero contarte lo de Teo.

El nombre hizo que Dani alzara la vista por primera vez en varios minutos.

-¿Ya son novios?

Manu hizo una mueca ambigua, ladeando la cabeza.

-Mmm… no.

Dani frunció el ceño y dejó el celular sobre la mesa, como si aquello requiriera toda su concentración.

-¿Cómo que no? -lo miró con incredulidad-. Son más lentos…

Manu abrió la boca, ofendido, y sin previo aviso, le dio un golpecito en la cabeza.

-Mirá quién habla.

Dani chistó y puso cara de indignación, sobándose la cabeza.

-Shh.

-Eso te pasa por boludo.

Los dos se miraron un momento antes de romper en risas, con Manu todavía apoyado sobre el hombro de Dani.

-En serio, contame -dijo Dani, recobrando la compostura-. ¿Qué pasó ahora?

REDES (wosani) ✅Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora