Me encantaba tenerle a cm de mi boca.
-Mira que eres malo EH.-Dije pegándole un pequeño puñetazo en su hombro.
-¿Por qué?-Comenzó a reír.
DIOS SU RISA, MÚSICA PARA MIS OIDOS.
-Porque te quedas a cm de mí, me muero por besarte y te apartas dejándole con las ganas.-Hice un puchero.-Ven tonta.
Nuestros labios se rozaban pero no llegaban a besarse, sentía su respiración agitada, su nariz chocando con la mía.
Abrí los ojos, y vi que el tenía los ojos cerrados, la distancia que había entre nosotros desapareció.
Le besé, cada grieta de sus labios completaba cada grieta de los míos, sonreiamos entre besos y beso, nuestros dientes chocaban alguna vez que otra, y es que no sé porque me hice la dura con el si en el fondo me moría por el.
Me moría por estar así como ahora.
-Dani,¿yo para ti soy una chica como otras o una chica especial?
-¿De verdad me preguntas eso?- Me sonrió.- Tu eres especial y lo sabes mi vida.
Me besó.
-Venga Dani vámonos se nos hace tarde.
Mery y Jesús estaban ya en casa.
Pasamos por una tienda y había una panda de chicos y empezaron a piropearme.
-PIVON.
-TIA BUENA.
-PEDAZO DE RUBIA SEÑORES. DAME TU NÚMERO Y NOS LLAMAMOS.
Dani los miró con cara de desafiante y me poso su mano cerca de mi cachete.
Y los chicos pararon.
-Te temen Dani.-Empecé a reír.
-Eres mía, y solo mía, yo para ti.
-Tu para mí.
Llegamos a su casa y dijeron de quedarnos allí a dormir ya que sus padres no estaban y dijimos que sí.
Cenamos, y nos fuimos al desván, Mery y Jesús en una cama los dos abrazados dándose mimos, se besaban, se reían, había piques tontos, pero al fin y al cabo se aman.
Dani y yo en otra, como yo no llevaba pijama me dejo una sudadera que me quedaba enorme.
Se tumbó y me apoyé en su pecho, el puso su brazo en mi cintura. Me besó la frente y nos dormimos.
La felicidad duraría poco...