- Aún no entiendo cómo no me dejas tranquilo. Te ignoro, te trato mal, te insultó y tu me sigues todo el tiempo. ¿Qué es lo que quieres de mí? - Jugando con mis manos, me acerco a el -
- ¿Aún no entiendes?, yo te quiero a ti. Te amó y no me importa...
- Te adoro papá - Viendo como una lágrima recorre su mejilla - no, no llores porque si no me harás llorar a mi.
- Es que ya eres toda una señorita y antes eras una princesita.
- Hay papá, siempre seré tu princesita - Besando su mejilla -
- Solo ignorarme y disfruta la fiesta mija. Te lo mereces.
Abrace a mi papá y lo obedeci. Pedí una copa de vino, mientras que hablaba con algunas chicas y reía con algunos chicos. Estaba un poco nerviosa, ya que algunos chicos no me dejaban de tirar piropos yo tocarme de vez en cuando.
Wiam parecía estar feliz con todos sus pretendientes al rededor, pidiendo su amor a suplicas. A veces llegaba a admirar a mi amiga. Sabe cómo controlar su ganado a la perfección. Algo que yo no sé muy bien como controlar.
[Para las que no saben, el término "ganado" se hace referencia a los hombres. Por ejemplo: "No puedo controlar mi ganado", que sería "No puedo controlar a mis pretendientes o hombres"]
Estaba bebiendo y tomando un poco de aire en el patio de atrás, cuando mi ganado se acercó a mi. Todos en trajes y con esa típica sonrisa blanca que brilla en la oscuridad.
- Hola preciosa - Besando mi mano - te ves más sexy cada día.
- Gracias - Dije sonriendo -
- El vestido te queda de fábula. Solo a ti te quedan esos vestidos apretados - Acariciando mi cintura -
- Te extrañaremos cuando te vayas a la universidad. Nos harás mucha falta.
- No se preocupen, vendré los fines de semana.
- Que bueno - Dijieron todos al mismo tiempo -
Lo raro de todo esto, es que estos chicos quieren tenerme todos al mismo tiempo en la cama. Al principio pensé que pelearan o discutirian, pero no. Creo que les enseñaron a compartir en el jardín.
- Okey, iré a mi habitación. Adiós - Intentando irme -
- Espera, si quieres podemos acompañarte.
- No, gracias. Es que tengo que hacer cosas para la universidad.
Y salí corriendo de ahí y me encerré en mi cuarto a sacarme fotos. Ya no quería ser perseguida por estos chicos. Aún que trate de besarme o dejame tocar por ellos, no puedo olvidarme de Ruggerito.
Cuantas ganas tengo de verlo y explicarle todo este mal entendido. Decirle que aún lo amo y lo extraño cada bendito día. Que cada día que pasa es un infierno sin el.
Pero será mejor que lo olvide. Seguramente ya tiene una novia y una nueva vida sin mi. Es hora de que lo olvide y lo deje ser feliz con otra chica. El se lo merece, por soportar me muchos meses.
Puse mi mano en mi pecho y sentí aquella cadenita que me dio el, el día de mi cumpleaños. Ese mismo dia el y yo fuimos novios. Fue el mejor día de mi vida. Era la niña más feliz de todas. Aún no podía creer que había cuidado tan bien de este collar.
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