Jungkook se encontraba en su oscura habitación sobre la cama, revisando cada una de las aplicaciones instaladas y los archivos del nuevo celular robado.
Al parecer, en cuanto el joven salió disparado a su casa, decidió volver a la suya, dejando a sus amistades sin explicación alguna.
Estaba hipnotizado con las fotos que encontró en el celular. No se arrepentía de nada.
Ya hacía mucho tiempo que le había puesto los ojos al pequeño chico rubio. Quedó fascinado con sus bellos ojos de pestañas largas y abundantes, al igual que su cabello crispado y esponjoso (lo que se miraba a simple vista). Ni hablar de todo lo demás. Tenía una cintura pequeña y grandes glúteos; era suficiente para llamar la atención del mayor.
Pero era difícil llamar la atención del otro, y eso le dejaba un mal sabor de boca. No le gustaba ser rechazado nunca, nunca lo habían hecho y se rehusaba a que aquel rubio lo hiciera.
En eso comenzó la serie de silbidos y bullicios con cumplidos por parte de él. Pero se sentía mal consigo mismo cuando no lograba ninguna reacción por parte de él, porque nadie lo ignoraba, y que fuera por parte de un estudiante era más humillante.
Se sintió aún más enojado cuando vio al chico colocándose los audífonos apenas comenzaba su calle. Fue la única forma de llamar su atención y, de paso, se consiguió un nuevo celular. Aunque no era su objetivo, aquella frase se salió de contexto. Pues se refería a su número telefónico, pero si podía sacar provecho de algo, lo haría.
—Jeon. —En la puerta entreabierta, se encontraba Kim. Tenía los ojos rojos y parecía que estaban a punto de cerrarse. Jeon solo contestó con un pequeño "¿hm?"
—Es Park, acaba de traer un paquete grande de hierba.
—¿Acaso planea algo hoy? —Kim echó una risita corta y perezosa.
—Es Park, siempre tiene algo planeado.
—Estoy ocupado, tal vez sea mañana.
—¿Ocupado en qué? —miró rápidamente el regazo de Jungkook, justo donde se encontraba el celular.— ¿Qué pretendes con eso?
A Jeon le costó un par de segundos entender de lo que hablaba, pero al ver su mirada pegada al celular, lo comprendió.
—Se lo acabo de quitar a un tipo en la calle. —dijo simplemente, tomando el celular y lanzándolo a un lado de él.
—Escuché que has estado acosando a un chico.
—No es acoso si eres apuesto. A eso se le llama coqueteo —dijo como si fuera algo obvio. Kim lo miró confundido.
—¿Coqueteo? —preguntó para estar seguro.
—Claro.
—¿Estás drogado?
Jeon le dio una mirada aniquiladora y su mejilla izquierda se abultó al empujar su lengua en esta; se había ofendido.
—Es divertido gritarle cosas y ver cómo finge que no existo, eso me hace desearlo aún más.
—Jeon, es un buen chico. No lo corrompas.
—Creo que lo que necesita es eso, Kim.
Sin más, con pasos rápidos y fuertes salió de su habitación, dejando la casa y siguiendo a la calle.
Él sabía perfectamente que era un capricho, y odiaba no tener lo que quería. Entre más pronto tuviese a ese chico, más pronto seguiría con su vida normal. Aunque no estaba seguro si le quitaba tanto tiempo aquel chico como para renunciar a ello.
Se detuvo en una esquina, sentándose y acomodándose pesadamente sobre la banqueta del vecindario siguiente. Sacó un cigarrillo y lo prendió, observando el cielo oscuro mientras fumaba el tabaco, calándole el rostro el viento húmedo y helado. Podría llover en cualquier momento.
Repentinamente algunos pasos rápidos se escucharon en el pavimento, como si alguien estuviese apresurado por algo. Jeon volteó hacia aquel lado. Rápidamente reconoció aquella melena rubia y crispada que cruzaba de una banqueta a la otra. Inevitablemente sacó una risa divertida que hizo al otro agachar su cabeza más.
—Linda noche —al no recibir contestación apagó su cigarrillo y se enderezó en su lugar. El de cabellos rubios solo caminó más rápido. Lo cual no fue una buena idea; en unos cuantos pasos veloces, Jeon lo alcanzó y lo sujetó del brazo.— He dicho linda noche, no me gusta ser ignorado.
—No hablo con desconocidos —en realidad estaba muy nervioso y quería salir corriendo, si no fuera por una mano grande que lo sostenía del brazo.
—Ya veo —con un paso más cerca acorraló al más joven, mientras este mantenía sus manos entre el pecho de ambos para evitar más acercamiento. Jungkook no podría estar más feliz.— ¿Por qué no me dices tu nombre? —El tono dulce, medio ronco, hizo que el menor tuviera un escalofrío. Lo único que los separaba era la altura. Aún así podía sentir la respiración del contrario en su frente.
—Yo... ya te he dado mi celular, ¿no es suficiente?
—En realidad no —con su mano libre acarició algunos mechones que se colocaban encima de su frente, para después deslizar hacia abajo delicadamente sus dedos por el cabello, hasta llegar a su mandíbula. El mayor pudo sentir el escalofrío del menor.
Sentía las manos calientes y ansiosas por tocar más del chico; sabía que era pasarse de la raya al estar actuando tan descaradamente. Pero sinceramente le importaba una mierda. Antes de arrepentirse, alzó la cabeza del chico hasta mirar perfectamente su rostro.
Se perdió en sus ojos, unos cafés claros, que aún con la oscuridad de la noche relucían tremendamente y podía sentir una sensación de paz. Taehyung no dijo nada, estaba igual de hipnotizado que el mayor, pues los ojos negros que le parecían tan penetrantes e intimidantes, podían hacerlo perderse en la infinidad de su color negro.
Aunque Taehyung no estaba seguro de su sexualidad, lo que sentía en ese momento no era normal. Pues deseaba que el mayor se acercara aún más.
Ante ese pensamiento su rostro se ruborizó notablemente y aún con la vista pérdida, Jeon se acercó más al chico, tanto que sus respiraciones se mezclaron y podía ver perfectamente sus ojos, mirando las pestañas uno del otro tanto como sus pupilas.
—¡Jungkook! —una voz chillona resonó por el otro vecindario, donde una bola de chicos estaba reunida con lo que parecía ser un ritual satánico, pues se tambaleaban de un lado a otro mientras en sus manos llevaban un objeto flamante. Era muy raro.
Jungkook rodó los ojos y por un momento más contempló a la persona enfrente de él, la cual estaba mirando al dueño de la voz.
Con un ritmo más rápido que antes alzó una vez más el mentón del otro, quedando frente a frente. Pero ahora Jeon no miraba sus ojos, ahora eran sus labios, los cuales acarició con su dedo pulgar y se apartó un poquito. Después de apartar su mano de él, el menor se llevó una mano al mismo lugar al sentir aquella sensación. Entonces Jungkook le dedicó una sonrisa coqueta junto con un guiño de ojo que dejó al otro lo doble de atarantado.
Después de dejar al chico con la cabeza hecha bolas, la mano en sus labios y la vista pérdida, se retiró hacia el montón de delincuentes de la otra cuadra.
Fue entonces cuando Taehyung reaccionó.
—Maldito bastardo.
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BAD HABITS -Kookv [Terminada]
FanfictionJungkook era conocido por ser un drogadicto, malhumorado y desvergonzado de un pequeño barrio de Seúl, uno peligroso. Era una plaga para las personas serca de ese lugar. Por lo que el barrio quedó solitario, si no fuera por la bola de vagos que le h...
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