Era medianoche y Jungkook se encontraba en la casa de Jimin, con una cerveza en una mano y un cigarrillo encendido en la otra. La música retumbaba en sus tímpanos y las luces le cegaban los ojos.
Aquella noche era demasiado aburrida. Solo estaba sentado en el sofá del medio de la sala, viendo a los demás divertirse. Tal vez había bebido demasiado.
Era una de esas veces en las que te sumerges en la depresión y ni siquiera sabes por qué estás triste, o cuando simplemente te quedas mirando al vacío.
Era tan malo que ahora prefería irse a su casa.
En un momento llegó su amigo, o algo así, Jimin. No era alguien de mucha confianza para Jungkook, solo el anfitrión de las fiestas. Y estaba perfectamente bien así.
—Jeon, estás extraño, ¿es que acaso no te agradan estas personas?
—Ya es todo por hoy—dijo, dejando la cerveza en la pequeña mesa de centro llena de basura y algunas botanas. Jimin siguió el recorrido de la cerveza con la mirada antes de mirarlo a la cara.
—¿Estás jodido, eh?—preguntó Jimin, sin que Jungkook entendiera a qué se refería.
—He bebido mucho esta noche.
—No llevas ni la mitad de lo que sueles tomar—replicó Jimin, observándolo con el ceño fruncido, nunca había visto a Jungkook así.
—No importa, no quiero más—dijo, tomando una larga calada de su cigarro y soltando el humo lentamente mientras se recargaba en el sofá.
Hubo un momento de silencio en el que ambos se perdieron viendo a las demás personas bailar.
—¿Por qué no lo invitas a salir?—Jimin rompió el silencio. Jungkook no cambió de expresión, solo dio la última calada y apagó el cigarro en el cenicero de la mesilla mientras contestaba con una risilla de burla:
—¿De qué estás hablando?
—Te vi con Taehyung ayer—por alguna razón, Jimin sonó más serio de lo habitual.
—Oh, así que ese es su nombre...—dijo Jungkook, colocando sus brazos sobre su cabeza. Al parecer, sí estaba pasado de tragos.
—Y, sirve que terminas con todo esto de una vez.
—Lo haces sonar como si fuera un capricho—lo miró Jungkook, un poco molesto, o más bien ofendido.
—¿Y no lo es?—dijo Jimin, con un semblante serio y un tono más alto.
—No, sí... yo qué sé, Park, es un maldito estudiante y, por lo visto, es mimado. No aceptará una cita tan fácil. Tampoco es tan importante como para hacerlo—lo último lo dijo al darse cuenta de lo primero. Era Jungkook, obviamente todos querrían salir con él, solo que ahora no era el momento.
—Ajá, bueno, te dejo—dijo Jimin, levantándose del sofá y yendo hacia la barra de bebidas.
Después de un par de cervezas más y uno que otro trago de vino, Jungkook salió de la fiesta.
Apenas llegó a la esquina, su cuerpo se tambaleó, obligándolo a detenerse para recuperar el equilibrio. No era la primera vez que se ponía así, pero sí era la primera vez que se iba solo. No quería quedarse más tiempo esperando que alguien lo llevara. Además, no estaba seguro de que alguno de ellos pudiera, ya que estaban igual o peor.
—Señor, ¿se encuentra bien?—unas manos se posaron en sus hombros y lo estrujaron para ver su rostro, tal vez para asegurarse de que estuviera bien. Jungkook quitó sus manos rápidamente, casi agresivamente, sin soltarlas de las muñecas.
—Suelta, no soy señor, ¿acaso no me has visto? Tengo 24, ¿eso es un maldito señor para ti?—después de balbucear un par de cosas más sin importancia, sintió al contrario ponerse rígido al ver su rostro, prácticamente escondido entre su cabello. La calle estaba oscura.
—Lo siento... yo... tengo que irme—dijo, tratando de zafarse del agarre, pero solo consiguió una sonrisa perezosa de Jungkook al darse cuenta de con quién se había encontrado.
Tae maldecía al destino, porque desde que Jungkook se le había acercado, se lo encontraba en todas partes. No importaba si era demasiado tarde o demasiado temprano, siempre estaba ahí. Decidió que era mucho mejor cuando solo lo miraba al dirigirse a su casa y le silbaba con uno que otro comentario vulgar; al menos de esa manera lo podía ignorar.
—Hola—dijo Jungkook alargando la palabra mientras acercaba al menor a su pecho. Tae no contestó, pero eso no le importó a Jungkook.
No cuando ahora lo tenía sujeto de la cintura y sus cuerpos estaban pegados, a excepción de sus pechos, que estaban separados por las manos de Tae, el cual podía sentir cómo su corazón se aceleraba y su estómago hacía una ligera sensación de cosquillas, aunque seguramente era por miedo. Comenzaba a descartar esa emoción.
—Siempre haciéndote el difícil—Tae pudo oler el alcohol en su aliento y el ligero olor a tabaco, que de cierta forma no le desagradó, pero tampoco fue muy placentero. —Pero así me gustas más.
Tae abrió los ojos con sorpresa, no esperando esas palabras. Era para él más probable un piropo ridículo que algo así. Ahora le costaba más esfuerzo empujarlo.
Fue cuando Jungkook puso su nariz sobre la de él que entró en pánico, sintiendo aún más fuerte el olor a alcohol y la colonia del mayor, una fresca. Una sensación desconocida lo recorrió por completo cuando Jungkook suspiró sobre su boca, sintiendo el aliento caliente en sus labios y cómo su pecho se inflaba y luego lo contrario en sus manos. Eso fue algo diferente, no estaba seguro si le gustó.
En un rápido movimiento, Jungkook pegó sus labios en un beso que, a pesar de ser rápido, era amable. Pero con un ritmo que Tae no pudo seguir, pues estaba lleno de emociones encontradas y su corazón martillando de esa manera lo hacía preocuparse por su salud. Cuando sintió la lengua húmeda y caliente de Jungkook entre sus labios, no supo qué hacer y se encontró presionando la camisa del mayor entre sus manos.
Jungkook, al no tener contestación por parte de él, se desesperó. Tomó el cabello de Tae por la nuca y lo jaló rudamente, haciendo que el menor se quejara, pero haciendo lo que él finalmente quería: abrió la boca y, sin tardar más, Jungkook metió su lengua en ella.
Tae saboreó el sabor a alcohol, que a su percepción era más dulce en la boca del mayor. Era su primer beso y tenía algo de miedo por ello. Pero el agarre firme de Jungkook sobre su cintura, de cierta forma, se sentía seguro.
Era extraño y embriagante. Se sentía mareado, no estaba seguro si por el sabor a alcohol o las emociones fuertes.
El beso duró unos minutos, que tal vez hubieran sido más si una voz no los hubiera interrumpido. Tae se sintió extraño al ver a Jungkook a los ojos después de que se separaron. Quería salir corriendo. La vergüenza que sentía lo hacía querer esconderse entre los brazos de Jungkook también. Una cantidad de sentimientos que no podía explicar.
{Asta aqui el capitulo de hoy,
no podia irme sin antes decir.
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BAD HABITS -Kookv [Terminada]
Fiksi PenggemarJungkook era conocido por ser un drogadicto, malhumorado y desvergonzado de un pequeño barrio de Seúl, uno peligroso. Era una plaga para las personas serca de ese lugar. Por lo que el barrio quedó solitario, si no fuera por la bola de vagos que le h...
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