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En las calles húmedas del pequeño vecindario, una figura alta pasaba rápidamente por el pavimento, haciendo sonar sus tenis al pisar los charcos de agua y llamando la atención de todos los presentes.
A mal paso darle prisa, y qué mejor ejemplo que la bola de críos en la esquina. Bueno, por así decirlo, ellos pasaban de los 20, pero aún así no eran lo suficientemente responsables para llamarles de otra manera.
Taehyung colocó sus audífonos en su celular una cuadra antes para no tener que oír la variedad de piropos asquerosos de parte de esa pandilla. Colocándose la capucha sobre la cabeza y mirando los charcos por los que pasaba, se mantuvo distraído.
En realidad, no escuchaba música, solo quería pretender estar ocupado y de vez en cuando revisar su celular para no ver a los otros.
Taehyung pasó a su lado, más bien por la otra banqueta, con su cuerpo rígido y su cara pálida. La verdad es que le daba miedo.
Ellos parecían estar relajados y divertidos, pues a través de los audífonos apagados podía escuchar sus risas y conversaciones.
En realidad, eso no era intimidante, no en comparación con la intensa mirada de uno de ellos. Podía sentir su lado derecho arder al ser observado de tal forma.
Era Jungkook, el peor de todos. Se encontraba en el centro de todos, rodeado como si fuera un monumento digno de admirar, y bueno, no era para menos. El chico no era feo y tenía un gran físico, por lo poco que había visto Taehyung.
En sus manos llevaba un cigarrillo, y sus ojos estaban bien clavados en la anatomía de Tae. Una mirada tan penetrante, que incluso parecía perdida en todo Taehyung.
A Tae le molestaba eso. Le molestaba el hecho de sentirse intimidado por él.
Aunque la verdadera razón de su miedo era por los rumores que se decían de él. Pues ni siquiera parecía alguien peligroso, todo lo contrario. Tenía grandes ojos brillantes y una cara lisa y pálida que lo hacía ver más joven, sin mencionar los dientes de enfrente que más resaltaban al sonreír.
Eso lo hacía ver como una rata.
Y a Tae le daban miedo las ratas.
Un silbido demasiado vulgar lo sobresaltó e incluso apretó su celular entre sus manos, y su mochila dio un salto seguido de él. Haciéndole caminar ahora con piernas temblorosas y cara aún más pálida. Estaba seguro de que se le bajó la presión.
—Oye chico —aquello sonó tan fuerte que Tae no pudo evitar voltear a ellos. Ahora todos lo miraban atentamente y el que se encontraba en medio de ellos lo miraba con una sonrisa perversa.— ¿No te han dicho que no saludar es de mala educación? —era demasiado tarde para fingir no escucharlo, solo le quedó responder un bajo y confundido "¿Qué?".— Ya veo, no es necesario enseñar modales en la maldita escuela.
Casi de un salto ligero se levantó, alcanzando al menor con unos cuantos pasos sigilosos. Eso hizo que el menor diera unos cuantos pasos atrás y temblara como un perro chihuahua. Incluso la diferencia de altura era intimidante, y que estuviera tan cerca era aún peor.
Tae estaba listo para recibir una paliza, o al menos que le robaran lo que llevaba encima, y el mayor lo único que hacía era acercarse más, tanto que la espalda de Tae chocó con la cerca de una casa abandonada.
—Te daré todo mi dinero, pero no me pegues! —soltó un grito para nada varonil y cubrió su cara con sus brazos temblorosos. Los chicos que aún se encontraban en el otro lado de la calle soltaron una carcajada.
—Linda oferta, pero prefiero tu celular —colocando una mano en la barandilla a un lado del chico, con la otra extendió su mano hacia la cara del otro.
—¿Mi... mi celular? —descubriendo su cara, deseó que fuera una broma, pero no había ningún rastro de ello en el chico. En cualquier momento se desmayaría.
—¿Acaso eres sordo también? —sin previo aviso, sacó del suéter el celular del otro y lo revisó atentamente— ¿Quién mierda tiene su celular sin contraseña? —echó una risa escandalosa que, si no fuera por esa situación, a Tae le hubiera molestado.— ¿Finges escuchar música todo el tiempo para ignorarme?
—¿Cómo? —se sentía casi delirando, tener a un delincuente de cerca por tanto tiempo era difícil.
—Claro, ya veo —miró una última vez el celular antes de guardarlo en su bolsillo trasero y mirar de nuevo al menor—. Me quedaré con él hasta que aprendas algo de modales, ese aparato te está jodiendo.
A Tae le era difícil procesar todo, igual no se pondría a pelear con alguien más grande y fuerte que él. La vida era tan injusta que quería llorar.
—Espero recibir mañana mi merecido saludo, tal vez así te devuelva tu celular.
Sin más, apartó su mano de la baranda, dejándolo libre con dos pasos hacia atrás. Sin perder tiempo, Tae salió corriendo a su casa.
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BAD HABITS -Kookv [Terminada]
FanfictionJungkook era conocido por ser un drogadicto, malhumorado y desvergonzado de un pequeño barrio de Seúl, uno peligroso. Era una plaga para las personas serca de ese lugar. Por lo que el barrio quedó solitario, si no fuera por la bola de vagos que le h...
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