Los Fratinni tenían un sótano para encargarse de los interrogatorios, las paredes eran gruesas y nadie podría oír los gritos del camionero, el cual fue torturado durante una hora. Sin embargo, este no había dado mas que algunos detalles vagos.
Adriano Rossi acababa de bajar al sótano, luego del secuestro, tuvo una pequeña reunion con el Don para darle los informes de los últimos golpes.
En los últimos 6 meses el nombre de Adriano Rossi había hecho temblar las calles, su capacidad de reunir información y sus estrategias habían puesto a los Fratinni en la cima, por lo tanto, su venganza iba progresando constantemente.
Aquellos que habían vendido las armas y muchos otros que planificaron el asalto al antiguo Don Fratinni, todos ellos habían sido descubiertos por las habilidades del hijo de Angelo, el cual consiguió su propio apodo, debido a la cantidad de enemigos de los que logró deshacerse en tan poco tiempo.
''El ojo divino''
Nadie podía huir de el, no importaba que su presa estuviera en el otro lado del mundo, el iba a conseguir toda la información necesaria, y cazaría a su presa luego de que esta callera en la paranoia.
Dicho esto, el camionero era su próximo objetivo, debido a que había descubierto su participación en el asesinato del Don. El no era mas que un simple conductor, sin embargo, el rol que el tomó implicaba conocer al receptor de las armas.
El chico venía con su bate de baseball, listo para usar la fuerza de ser necesario. A pesar de que no era su fuerte, el chico se desenvolvía bien en combate, y mas de una vez tuvo que defenderse usando su herramienta de deportes.
—Harold, varios años como camionero, ya habías traficado todo tipo de cosas a las fronteras, pero esta era la primera vez que traías armas del extranjero
—Por favor... Deténganse —El desgastado hombre se encontraba sangrando mucho y su rostro tenia una cantidad enorme de moretones— No se nada, solo soy un conductor
—Adriano observó a la victima con su mirada inexpresiva, seguido de eso, llevó su mano a una caja que se encontraba cercano al lugar —Entomofobia, también llamada fobia a los insectos, algo no mas grande que una mosca te hace entrar en pánico ¿Verdad? —El joven sacó un frasco lleno de cucarachas, las cuales hicieron entrar en pánico al camionero— En algunos países las cucarachas son comidas, pero claro, son culturas distintas ¿Te gustaría probar? —Mientras que con una mano sostenía el frasco, con la otra tomó de las mejillas a su rehén y lo forzó a abrir la boca
Se podían contar al menos 5 cucarachas, todas moviendo sus patas y antenas en aquel lugar donde el espacio no era abundante. Lentamente aquellos pequeños diablos se acercaban a la boca del hombre, el cual ya llevaba un buen rato siendo golpeado. Su respiración se aceleraba y su frente transpiraba mientras suplicaba piedad a un hombre que había perdido toda pizca de compasión.
—¡Hablaré! ¡Por Dios! ¡Hablaré! —Finalmente, el caminero cedió ante la intimidación que había sufrido por parte del ojo divino— ¡Aléjalas! ¡Por favor!
—Necesito nombres, espero que me los puedas dar —Contestó mientras alejaba el frasco y lo colocaba nuevamente en la caja—
—Lo que pasa es que... No hubo mucho nombre... Sin embargo, se quien asesinó al Don
Aquel comentario sorprendió a todos en el sótano, parecía ser que esta presa había sido mas grande de lo que se esperaba.
Los ojos de Adriano se envolvieron en rabia, este quizás era el paso mas grande que podía haber dado, encontrar a la persona que jaló el gatillo, su objetivo principal.
—¿Quién fue? ¿Dónde puedo encontrarlo? —La usual compostura del hijo de Angelo se rompió por primera vez en mucho tiempo, se encontraba mas alterado y sus ojos tenían un pequeño brillo, como si no se tratara de la usual mirada muerta—
—Solo conocía el nombre de Dalacio Aldena, pero a el todo el mundo lo conocía antes de que le dieran la pena de la muerte, sin embargo, escuché que el trabajo que se planeaba con esas armas sería su mano derecha, lo llamaron ''La bala envenenada''
—... Manden al camionero a su casa, también necesito hombres cuidando a su familia hasta que solucionemos el asunto —Adriano había logrado escalar varios peldaños con los Fratinni, por lo que sus ordenes eran cumplidas sin mayor problema— Necesito que alguien le de la información al Don... —La sangre que corría por las venas del hijo de Angelo se calentó excesivamente... Adriano estaba muy muy enojado—
Se retiró del sótano y observó la hora, era un poco tarde y seria peligroso ir solo, alguien como el ya se había ganado muchos enemigos. Por lo que iba a preguntarle a Lirio si podía quedarse a dormir en la casa de los Fratinni esta noche.
Lirio se encontraba en el patio, estaba observando el cielo a pesar de que la noche ya no era tan joven. Adriano se sentó a su lado y comenzó a observar las estrellas junto a su amigo.
—¿Te gustan las estrellas Lirio?
—No especialmente, son muy bellas, pero están demasiado lejos... Inalcanzables, inentendibles, una belleza que simplemente jamás podre sentir puramente
—¿Entonces por eso te gustan tanto las flores? —En estos 6 meses ambos jóvenes lograron conocerse bastante bien—
—Puede ser, la verdad nunca lo he pensado mucho, simplemente me gustan mucho —Delicadamente, dejó caer su cabeza en el hombro de Adriano, mientras no apartaba la vista del cielo— No creo que debas ir a casa esta noche, ya es muy tarde, quédate a dormir en la habitación de huéspedes
—Venia a pedirte exactamente eso —Tomó un respiro antes de levantarse. Le ofreció su mano a Lirio para ayudarlo a levantarse— Tu también deberías dormir, mañana debemos probar suerte con el equipo de baseball ¿No?
Adriano Rossi se había labrado una reputación en el mundo del crimen organizado, pero también había conseguido algo mas, un amigo.
Su padre era el mayor asesino de la familia Fratinni, el ambiente que aquello generaba en su casa lo volvieron un niño frio e incapaz de llevarse con otros chicos de su edad. Todos veían a Adriano Rossi como un chico frio y no querían ver mas allá, pero Lirio Fratinni prefirió adentrarse mas dentro de aquel frio caparazón que envolvía al hijo de Angelo.
Lirio pudo ver mucho mas profundo que ningún otro ser humano, pudo ver a un chico que tenia muchas ganas de disfrutar la vida, pero las circunstancias en las que se encontraba no se lo permitían.
Aun así, este pensaba ayudarlo con todo lo que pudiera, por lo que ambos comenzaron a jugar baseball juntos y ahora planeaban unirse a un pequeño equipo amateur que había sido creado hace poco en el vecindario.
Adriano se acostó en la habitación de huéspedes y pensó en Lirio, el realmente lo veía como un amigo, no como un miembro de la familia como lo hacía el Don o los otros miembros... Era raro, algo que jamás había sentido.
—Lirio... ¿Esta bien pensar en ti como un amigo? —Aquel fue su ultimo pensamiento antes de caer profundamente dormido—
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AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA Hola los quiero mucho
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El hijo de Angelo
ActionSin previo aviso, Adriano Rossi, el hijo de Angelo Rossi entra nuevamente a la familia a la que su padre pertenecía como Consigliere. ¿Su objetivo? Venganza por aquellos que mancharon el nombre de su padre. Adriano busca manchar sus manos con sangre...
