Capitulo 4.- Adriano, solo Adriano

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Adriano llevaba tanto tiempo sin soñar algo distinto, cada vez que cerraba los ojos, solo podía ver una profunda oscuridad donde no oía mas que gritos, gritos de ira y rabia. Voces completamente desquiciadas con palabras tan fuertes que harían llorar a un demonio.

Esta vez... No fue distinto.

Don Fratinni acababa de llegar al hospital, venia junto a su hermano menor a comprobar el estado de salud de su joven recién llegado. Acudían a un hospital propiedad de la familia, por lo que la policía no conocería su ubicación. Adriano Rossi estaba completamente a salvo.

Al entrar a la habitación, pudieron ver al joven durmiendo, y al doctor en su escritorio repleto de papeles y completamente desconcertado.

—¿Esta todo bien doctor? —Preguntó el Don apenas entró a la sala— Se ve algo ocupado

—¡Don Fratinni! ¡Tiene que ver esto! —Sin siquiera saludar, el doctor llevó aquellos complejos papeles a las visitas de Adriano— Este es el informe de la situacion, tu chico recibió al menos 25 balas, las cuales reventaron sus arterias, dos atravesaron sus pulmones y una su garganta... Es completamente imposible que alguien sobreviva a eso... Y ahí esta, aun vivo

Fratinni tomó los informes y los revisó por su cuenta. Era verdad, las heridas que el chico presentaba eran completamente fatales, sin contar todo el tiempo que estuvo sangrando, no había forma de que hubiera sobrevivido.

—Yo también quedé impactado ante lo que vimos, así que le hice mas pruebas para buscar una respuesta... Encontré esto —El doctor mostró unas radiografías, aparentemente de Adriano—Su cuerpo... Esta cargado de adrenalina, una cantidad excesiva, 500 u 800 veces mas adrenalina que un ser humano normal

—¿Adrenalina? ¿De donde la sacó? —A Lirio le sorprendió lo escuchado, ya que el chico herido siempre mostraba tranquilidad y serenidad ante todo—

—Pues... Es natural... Su cuerpo la generó de manera natural... Este chico... Simplemente esta muy enojado —Tomó las radiografías y señaló las heridas— La adrenalina al ser tanta, hizo el trabajo de la sangre perdida y le dio un impulso a las plaquetas... Es sumamente increíble, este chico desafía todo lo que alguna vez había visto o aprendido

—Don Fratinni estaba igual de sorprendido, el ver que su nuevo miembro era así de especial le llenaba la cabeza de ideas— ¿Significa entonces que Adriano se va a recuperar? 

—Si algún humano por milagro sobreviviera a esto, estaría un año recuperándose... Pero por lo visto y haciendo unos cálculos, este chico estará listo en dos semanas

—Eso es bueno, apenas pueda darle de alta, llame a nuestro chófer y vendremos a por el —Don Fratinni observó el cuerpo inmóvil del hijo de Angelo. Tomó su mano y la besó— No hay otra forma de demostrar  que vas en serio... Adriano, apenas despiertes te unirás oficialmente a la familia... Y vengaremos a tu padre, te lo prometo.

A pesar de que el estado de salud de Adriano era una buena noticia, los días subsecuentes fueron un caos. El fracaso del concordato de plomo destruyó a una enorme cantidad de familias y debilitando a aquellas que continuaban en pie. Aquella noche muchos jefes fueron arrestados o asesinados, por lo que las relaciones que iban en dirección de paz se transformaron en tensos conflictos fríos.

Fratinni y Valdano, las únicas familias que no sufrieron bajas ese día se encargaban de mantener la paz en la medida de lo posible, no era tarea fácil, pero alguien debía hacerlo.

Los días pasaban y finalmente llegó la fecha donde se suponía que Adriano podría volver a casa, por lo que la casa Fratinni comenzó a preparar las cosas para la fiesta de iniciación.

El hijo de AngeloDonde viven las historias. Descúbrelo ahora