Una semana sin absolutamente ninguna pista, la familia Fratinni había dado un paso enorme al conocer el apodo de la persona que jaló el gatillo contra el antiguo Don, sin embargo, luego de aquello quedaron completamente estancados. Hasta ahora.
Unos rumores habían circulado hace poco, rumores que llegaron a los oídos de Adriano, parece ser que un nuevo grupo de asesinos estaba operando por la ciudad. El grupo se componía únicamente de ex miembros del grupo Aldena, por lo que ''La bala envenenada'' podría encontrarse entre sus filas.
El ojo divino utilizó su extensa red de contactos para averiguar lo posible, sin embargo, al ser un grupo relativamente nuevo no pudo conseguir información acerca de sus miembros ni de como operaban, lo máximo que pudo conseguir fue información de sus victimas.
—Su manera de asesinato no parece seguir ningún patrón, sus victimas tampoco tienen algún tipo de relación, por lo que es claro que únicamente lo hacen por encargo... —El reloj marcaba las 4am, llevaba varias horas frente a su computadora buscando toda la información posible. Al menos se encontraba en su casa— Algunas victimas presentan mordiscos, como si hubieran intentado devorarlas... Se encuentra muchas veces veneno en su cuerpo, a pesar de que esta no es la causa de muerte —La puerta de su habitación se abrió de repente y la luz se encendió, su hermano pequeño parecía haberse despertado—
—¿Sigues despierto? ¿No es muy tarde? —Donato Rossi se sentó al lado de su hermano un momento—
—Debo seguir trabajando... ¿Te molesta el ruido?
—No me molesta... —El pequeño chico se acurrucó un momento al lado de su hermano— Si hay ruido, significa que aun no has muerto
—Ya veo... —Un silencio incomodo se apoderó de la habitación, Adriano no sabia como reaccionar ante lo consciente que era su hermano acerca de la situación en la que se encontraba— Puedo completar estos trabajos sin morir, no te preocupes
—¿Puedes hacerlo?... Papá no pudo hacerlo —El pequeño niño soltó un largo bostezo antes de cerrar los ojos— Lo extraño mucho...
Adriano observó a su hermano y se aseguró de que este se había dormido, por lo que iba a apagar su computadora para no hacer mas ruido. Pero un correo repentino captó su atención rápidamente.
—Esto... Es perfecto
...
Eran las 2 de la tarde y Don Fratinni aun no llegaba, no seria un problema si la reunión no hubiera estado programada para las 11 de la mañana.
—¿Crees que tu hermano este bien?
—Debe estarlo, esta reunión solo seremos los 2 Fratinni y tu, no debe tomarla muy en serio
—La puerta se abrió y el Don se dejó ver con algunas bolsas del supermercado— ¡Lo lamento! Había una oferta en el supermercado y no podía desaprovecharla
—Albano, muchas veces olvido que eres el Don de una familia tan importante —Lirio lo regañaba como si fuera un hermano mayor, aun que era al revés—
—Vamos, no te enojes, mira —Les arrojó una bolsa con varios chocolates mientras se sentaba en el sofá—
—Lirio... Creo que el Don tiene todo el derecho a llegar tarde —El soborno solía funcionar bien con Adriano—
—Bien bien, entonces ¿A que se debe esta reunión? ¿Conseguiste algo? —Don Fratinni se encontraba bastante despreocupado, sabia que el ojo divino iba a encontrar a su objetivo tarde o temprano—
—Claro que si —Como era usual en este tipo de situaciones, Adriano imprimió toda la información que tenia y la trajo consigo en una carpeta, la cual se la entregó al Don— Un grupo de asesinos que operaban en la frontera oeste recientemente se han movido hacia acá, deben estar buscando alguna presa escurridiza
—¿No habría sido mas fácil salir del país en ese caso? ¿Por que su victima huiría hasta acá? —Fratinni tomó la información y comenzó a leerla por encima—
—Si tuviera algún tipo de contacto, ellos se habrían movido también, incluso si no tuviera forma de contactarlos, algún contacto capaz de hacer frente a un grupo de asesinos se habría enterado de la situación
—¿Entonces sugieres que nos esta buscando a nosotros?... —La sala se quedó en silencio unos segundos hasta que Lirio comenzó a hablar—
—Si su presa intenta recurrir a nosotros, significa que dentro de aquel grupo de asesinos se encuentra la bala envenenada —El tímido joven llevó sus dedos a su mentón mientras intentaba formar mas teorías— Nuestros hombres trabajan mayormente en anonimato, por lo que la única forma de contactar con nosotros sería directamente, además, si lleva un tiempo huyendo de ellos, significa que pudo tener algún tipo de contacto con los asesinos en algún momento...
—Entonces, si encontramos a la chica, el asesino del antiguo Don vendrá hacia nosotros... —Don Fratinni dejó su tono de voz usualmente despreocupado para adoptar uno un poco mas serio— Si realmente la bala envenenada está en sus filas, significa que no abandonarían un contrato por nada del mundo... ¿Alguna idea de donde podría ocultarse la presa?
—No conseguí información de su apariencia física, sin embargo, identifique a uno de los miembros del grupo de asesinos, tengo su foto en la carpeta, será cuestión de vigilarlo unos días hasta que nos guie a donde queremos
—No podía esperar menos de ti, Adriano —El Don se levantó de su asiento y se dirigió a la puerta— Enviare gente a que vigilen a este sujeto, ustedes relájense y esperen ordenes ¿De acuerdo?
Ambos chicos asintieron mientras se levantaban, tomaron sus bolsos y se dirigieron a la puerta mientras se estiraban un poco.
—Disculpa, por culpa de mi hermano, llegaremos tarde a jugar baseball —Lirio solía pedir disculpas por los errores del resto de su familia, había sido así desde pequeño—
—No tienes que disculparte, además, yo fui el que te arrastró hasta la reunión
—S-si, disculpa por haber sido una molestia —El joven desvió un poco la mirada sonrojado—
—No lo fuiste, me alegro que hayas estado ahí —Las palabras de Adriano sonaban tan frías a pesar de decir algo bastante cariñoso—
—Lirio agachó la mirada para no mostrar lo sonrojado que se encontraba por aquellas palabras —Uhh... —Lirio repentinamente comenzó a correr— ¡C-carrera hasta el campo de baseball!
—¡Oye! ¡Tramposo! —Adriano rápidamente salió corriendo detrás de el—
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El hijo de Angelo
AkcjaSin previo aviso, Adriano Rossi, el hijo de Angelo Rossi entra nuevamente a la familia a la que su padre pertenecía como Consigliere. ¿Su objetivo? Venganza por aquellos que mancharon el nombre de su padre. Adriano busca manchar sus manos con sangre...
