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Tres semanas habían transcurrido desde la "pelea" y a pesar de aún estaban algo distantes, Jisung estaba dispuesto a dejarlo pasar y seguir adelante.

Llegó a casa casi a las nueve de la noche, después de un agotador día grabando un programa de variedades al que había sido invitado.

Lo único que deseaba era una ducha caliente, acurrucarse en sus sábanas y dormir por los próximos tres días.

Pero sus planes se vieron interrumpidos al entrar a la habitación y encontrarse con un impecable y guapo Minho vistiendo un traje negro, perfectamente ajustado a su trabajado cuerpo.

- Amor, al fin llegas.

- ¿A donde vas tan elegante?

- Vamos - Lo corrigió. - Eric decidió a última hora celebrar su cumpleaños, y no podemos faltar.

Jisung bufó sin ocultar su desagrado y se encamino hasta la cama, dónde se tiró boca abajo. - Ver la cara de ese imbécil es lo ultimo que quisiera hacer, le das mis felicitaciones y que espero que un autobús lo atropelle.

Lee se rió entre dientes por el comentario y se lanzó encima del cuerpo tendido sobre el colchón, sin importarle que se pudiese arrugar su traje. - Vamos Sunggie, no irás por él, sino por mí.

- No tengo nada que hacer allí, estarás bien - Se removió para que el mayor bajara de encima de él y cuando estuvo libre, encogió sus piernas, juntándolas en su pecho y suspiró. - No quiero ir.

Minho se levantó y acomodo de nuevo su traje. Quería ir junto a su hermoso esposo, pero no lo obligaría a nada que no quisiera. - Está bien, debes estar cansado - Se inclino y quedó a la altura del rostro del menor. - Te amo mucho Hannie - Acortó la distancia entre sus bocas y le dió un beso. - Descansa.

Jisung suspiró rendido cuando vio a su esposo alejarse. - Iré.

Lee se detuvo en la puerta sonriendo, y sin borrar la expresión, negó. - No bebé, puedes quedarte, no tienes que ir a un lugar donde estarás incómodo solo por complacerme.

- Quiero ir contigo, espérame - Se lanzó a su armario y saco un traje en blanco y negro que recién había comprado, y que mejor oportunidad de lucirlo frente a una pila de imbéciles. - Quizás debas sentarte - Le advirtió.

- Creo que llegaremos cuando la fiesta haya terminado - Se burló, viendo cómo se adentraba al baño con el kit de maquillaje en sus manos.

• • •

Hora y media más tarde, la pareja se estaba estacionando frente a la enorme casa.

A Jisung le parecía tonto el hecho de que hubiese una alfombra roja en la entrada, como si de una ceremonia de premios se tratara. Giró los ojos por la cantidad excesiva de reporteros afuera del lugar, los cuales estaba seguro que el mismo cumpleañero había contratado. Sonrió para si mismo, tratando de animarse y recordarse que el solito se había puesto en esa situación.

- ¿Listo?

- ¿Me puedo arrepentir ahora?

- Solo será un par de horas, prefiero estar contigo abrazado bajo las sábanas que seguir hablando de trabajo incluso fuera de él.

Jisung asintió y tomó la mano que su esposo le tendía ya afuera del auto.

Los flashes lo segaron por unos segundos, y cuando sintió la firme mano apretarse sobre la suya, tomó la usual confianza frente a una cámara y comenzó a caminar sonriente, sintiendo que Minho rodeaba su cintura con un brazo.

7 things | MinSung Donde viven las historias. Descúbrelo ahora