Capítulo II. Descenso

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Mirar cómo la mujer que llegó a adorar estaba al borde de la vida y la muerte sacudió todo el ser de Richter con fiereza, y se dijo a sí mismo que debía hacer algo, aunque le costaba un poco reaccionar

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Mirar cómo la mujer que llegó a adorar estaba al borde de la vida y la muerte sacudió todo el ser de Richter con fiereza, y se dijo a sí mismo que debía hacer algo, aunque le costaba un poco reaccionar. Por suerte, la de mirar esmeralda habló primero, haciéndole una importante e inteligente petición que él no se negó a cumplir, más aún porque ya lo había hablado con su hermano mayor, un acuerdo el cual consistía en implantar el corazón de ella en otro cuerpo.

El tiempo corría, así que no quedaba ni un solo espacio para prolongar los sentimentalismos. Lo importante, que además al varón le reconfortaba, era que ella quería regresar, deseaba seguir viviendo, aunque no fuese en su cuerpo original.

De pronto, Cordelia ya estaba muerta, y para el vampiro de cabellos verdes, estar presente en la escena de su fallecimiento fue terriblemente doloroso, sin lugar a dudas.

Entonces, actuó bajo las peticiones de su amada y el plan trazado, por ende, colocó el corazón de la fémina en un recipiente que, aunque era humano y quizá lucía algo débil, lo consideró como suficientemente seguro y apto para algo tan valioso. Luego, procedió a llevar a la pequeña, portadora de aquel especial órgano, a un lugar en donde podría tener un mejor acceso a ella después, para seguir todo. Lo que quedaba era esperar unos años, los que fuesen necesarios, para ayudar a resurgir de sus cenizas a la hija de Menae.

*

Al haber pasado el tiempo requerido y ver la oportunidad idónea, tanto el vampiro de orbes jaspes como su hermano mayor, decidieron firmemente tomarla, moviendo algunos hilos que eran de conveniencia, lo que desencadenó con éxito sucesos deseados. Siendo la primera meta, que Yui fuese una novia de sacrificio.

La joven de origen humano, que sería el contenedor de la madre de los trillizos en toda regla, ya estaba en la mansión, a la disposición del pasado y múltiples aspectos de la vida de la difunta mujer, mayormente al convivir con sus hijos. Numerosas veces tuvo visiones, corazonadas y sentimientos encontrados, los cuales sabía que no pertenecían a ella, y terminaron por interesarle, haciéndola víctima de una implacable curiosidad.

Con la ayuda del hermano de Karlheinz, en efecto, Cordelia logró su retorno de manera fructífera. Y, a pesar de no tener el control total del cuerpo de Yui, gozaba de gran parte del dominio, mientras la de cabellos rubios platinados permanecía presa dentro de sí misma, algo que le resultaba por lógica demasiado tortuoso.

No parecía ser muy necesario que el de cabellos verdes estuviera en constante vigilia, por lo que dejaba a la portadora original del corazón estar a cargo de sobreponerse a la fémina humana, y hacerse con todo el poder para terminar de resucitar.

Desafortunadamente para los amantes, en la mansión Sakamaki se percataron de la verdad, de aquello que estaba sucediendo bajo el telón, por lo que se opusieron con todas sus fuerzas al regreso de la primera esposa del Rey Vampiro, y por ende tomando las acciones para proteger a la desafortunada de apellido Komori.

Aunque Richter se esforzó en pelear contra sus sobrinos, no sirvió de mucho, ya que la joven terminó por liberarse, a lo que él perdió la chance de completar el plan que con tanta dedicación había planeado y mantenido, esperando por el momento justo. Todo se había desmoronado frente a sus ojos, y no quedaban más jugadas a su disposición.

Decepcionado, acongojado, colérico e impotente... Decidió irse lejos, para apartarse, y aislarse del desastre que todo resultó ser. Necesitaba aclarar su mente, y digerir lo sucedido.

Pero volvería, y lo iba a hacer pronto, encontraría una manera efectiva para hacerles sentir a sus sobrinos lo que él sintió, o algo muy similar. Entorpecería todo el proceso para tener un nuevo Rey Vampiro que fuese descendiente de Karlheinz, y se haría por fin con el trono, al cual también tenía derecho.

*

Una cantidad considerable de días y noches pasaron, y bastante que se sorprendió el mayor de mirar jaspe al merodear por los terrenos y la mansión en donde habitaban los hijos de Karlheinz al percatarse de algo. Nada más y nada menos, la joven que sus sobrinos habían "salvado" de él, se había ido, lo dedujo al ver que no quedaban rastros de ella. Y se le hizo una gran ironía, ¿en dónde estaría? Pronto lo iba a saber, muy posiblemente.

Regresaba a merodear esporádicamente sin ser descubierto, y en una de dichas ocasiones, a oídos del tío de los hermanos Sakamaki llegó información bastante importante, al parecer tendría la oportunidad de vengarse de los hermanos, ¿qué mejor que frustrándolos?

La situación era más que prometedora, pues había llegado el momento en que uno de los trillizos, según él sabía, sería partícipe para ayudar a resurgir la sangre Fundadora junto a una descendiente casi pura de dicho Clan, gracias a una idea en conjunto entre las madres de los involucrados y el mismísimo Rey Vampiro.

Algo que resultaba ligeramente gracioso para Richter era que él había visto a la jovencita un par de veces cuando esta era apenas una niña, y a decir verdad no se hubiera imaginado que se encontrarían de nuevo, menos en las condiciones actuales.

Mientras más pensaba, más curioso era... ¿Quién hubiera dicho que tantas cosas sucederían? Quizá, años atrás él no hubiera considerado lo sucedido como cosas que tuvieran gran posibilidad.

Esperaba ansioso por el día en que llegara la fémina Primera Sangre, para así poner todo en marcha.

Él estaba dispuesto a salir victorioso, lograría su cometido, ya que incrementaría su esfuerzo para lograrlo. Se trataba de cumplir las ambiciones que había albergado durante una gran cantidad de tiempo, por ello se dijo que no volvería a fallar.

Quién sabía, era posible que le hiciera un gran favor a la menor, porque alguna razón debió tener la de cabellos rubios platinados para irse, ¿verdad?

He estado vagando en un mundo en donde ya no estás, fracasé un par de veces en materializar mis metas...

Ya me acostumbré a no tenerte, verte, escucharte o sentirte, pero permanecerás en mis recuerdos, de una manera u otra.

Pero, aún si no tengo todo lo que una vez quise, construiré algo que me siga motivando a estar viviendo, voy a edificar mi plan de vida de nuevo, para hacer más llevadero esto que parece una eterna soledad.

—Lord Richter

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