Capítulo 7: El Brazalete

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No podía apreciar sus facciones con ese antifaz que debajo de este, seguro había un rostro que debía ser contemplado, por nosotros los mortales, sentía recorrer en todo mi cuerpo esa electricidad que me trasmitía. Era como si estuviera revelándome que debía ir detrás de ella.

Cambio el rumbo de mis pasos para llegar hasta donde se encuentra, todos los hombres siguen embobados observandola, trato de esquivar a todas las personas que encuentro en mi camino. Llego a ella y la agarro de la muñeca dándole la vuelta hacía mí, aprecio sus ojos de un verde esmeralda y esos labios carnosos cubiertos de un rojo carmesí que llaman a caer en la tentación de ellos, empieza a pasar por mi mente pequeños fragmentos de todo lo que podría hacer con ellos. Lo cual hace que por impulso le sonría con los ojos, ella también me escruta con la mirada tratando de descifrar cada parte de mi rostro, hasta que de pronto se suelta de mi agarre para salir corriendo.

Trato de seguirle el paso entre medio de la gente, pero se atraviesan en mi camino causado que no pueda verla. Doblo la esquina y me encuentro en una encrucijada debido a que se divide en dos pasillos, en cuál habrá entrado ella.

Cuando empiezó a pensar cuál podría ser me decido, por el que esta a la derecha, camino hacía este cuando estoy entrando en él, se acerca un hombre que viene del otro extremo.

—Disculpe señor, ha visto a una mujer corriendo por este pasillo—le digo señalando el mismo, por el que ha salido.

—Si, creo ver que paso, por mi lado—dice el hombre señalando detrás de él.

—Gracias, señor—le digo adentrándome en él.

Recorro el pasillo hasta llegar al final, pero no se encuentra nadie solo una pared que cuelga un famoso cuadro de esta, hasta que abren una de las puertas que da a la parte delantera de la casa. A parece una chica por ella que tiene una expresión de preocupación en su rostro, como si le habría pasado algo antes de entrar, me mira a los ojos regalándome una sonrisa de boca cerrada la cual correspondo, en cambio, ella no es el Ángel que busco.

Vuelvo a adentrarme otra vez al pasillo con la decepción de no haber sido ella que entraba, hasta que siento como alguien choca contra mi torso lo que hace que la agarre con mis brazos para que no impacte contra el suelo. Me percató que la persona que está en ellos es la misma que estaba buscando, porque siempre está corriendo a caso tendrá complejo de corredora, aclaró un poco mi voz para que me preste atención.

—Disculpe, pero se encuentra bien—preguntó pero seguía como en las nubes, sera que volvió otra vez a aquel cielo del que habrá salido—Me está escuchando—repito para que vuelva a mí.

Parece que tiene una lucha interna con ella o quizás escuchando a otro Ángel de su cielo.

—Si—parece que es un poco tímida—Lo si..ento.

Si ella supiera lo bella que se escucha su voz al tartamudear.

—Me alegro que se encuentre bien—fijos mis ojos en ella—No tiene que disculparse, pero si estar mas atenta para que no le pase nada la próxima.

Tuve mucha suerte de que cayera en mis brazos no me la imagino en los de otros, de pronto empiezó a enfurecer con solo pensar que otro fuera él que la hubiera atrapado en sus brazos.

—Gracia, lo tomaré en cuenta—dice regalándome una sonrisa que ilumina mi alma.

Tenia mucho tiempo que no sentía que una sonrisa iluminará mi alma, recuerdo cuando era niño y mi madre siempre me despertaba y al abrir mis ojos me sonreía con ese amor que desprendia de ella. No se, si era el destino, pero con solo estos dos encuentros que tenemos siento que no quiero alejarla de mis brazos, me fijo que quiere escapar otra vez de mí, la tomó de la muñeca para voltearla de nuevo y la escrudiñaba con la mirada quiero decifrar ahora que la tengo de cerca que esconde debajo de esa pieza que interrumpe la belleza de esta mujer. Entre abro los labios.

Desconocida Tentación.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora