Aparece el Dios saiyajins

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—Sí, no se preocupe, se lo juro… lo traeremos —dijo Bulma con decisión.

Sin perder tiempo, corrió hacia el interior de su casa, subió directo a su laboratorio y abrió una cápsula secreta. Allí estaban las esferas del dragón.

—Me alegra no haberlas usado —murmuró mientras tomaba la caja y salía rápidamente al patio.

Vegeta y los demás saiyajins la esperaban afuera.

—Bulma, ¿qué planeas? —preguntó Vegeta, intrigado.

—Algo que se me ocurrió —respondió ella, colocando las esferas en el centro del jardín.

Bills observaba desde atrás.

—Oye, Whis… esas esferas no se parecen a las que están dispersas por el universo —dijo Bills.

—Tiene razón, señor Bills. Son de un tipo diferente —respondió Whis.

Bulma alzó las manos.

—¡Sal, Shenlong, y cumple nuestro deseo!

El cielo se oscureció al instante. Truenos rugieron y el enorme dragón emergió, iluminando todo el lugar.

—¡Díganme su deseo! —tronó Shenlong.

—Quiero que me digas cómo se consigue el Dios Super Saiyajin —dijo Bulma, dejando a todos boquiabiertos.

Shenlong parpadeó, sorprendido.

—El Dios Super Saiyajin es una transformación que se obtiene cuando cinco saiyajins de corazón puro iluminan a un sexto, otorgándole un poder que supera incluso a las deidades.

—Vaya… interesante. Continúa —dijo Bills, apareciendo frente al dragón.

—¡S-señor Bills! ¿Qué hace en la Tierra? —preguntó Shenlong temblando.

—Vine por el Dios Super Saiyajin. Sigue hablando.

—Ehh… eso es todo. Con permiso… me retiro —dijo Shenlong antes de desaparecer apresurado.

Bills dio una palmada.

—Bueno, ya escucharon. Háganlo de inmediato.

Los saiyajins se reunieron en círculo: Gohan, Vegeta, Goten, Trunks y Tarble.

—Pero… ¿cómo lo invocamos exactamente? —preguntó Tarble.

—Shenlong dijo que cinco deben iluminar a uno… así que supongo que debemos darle nuestro poder —dijo Goten.

—Y creo que ya sabemos a quién dárselo —añadió, mirando a Gohan.

Vegeta frunció el ceño, a punto de reclamar, pero—

—¡Les dije que se apuren! ¿O quieren que destruya la Tierra? —rugió Bills.

Sin opción, todos se transformaron en Super Saiyajin y comenzaron a transferir su energía a Gohan. El ki del joven guerrero creció de manera brutal; incluso el suelo tembló.

Pero Whis levantó una ceja.

—Eso no es un dios.

Todos se quedaron helados.

—¿Cómo que no? —preguntaron al mismo tiempo.

—Solo absorbió el poder de ustedes. Para el ritual se necesitan cinco saiyajins iluminando a un sexto. Les falta uno más.

Tarble miró a su hija.

—¡Elia! Ven, tú también ayudarás.

—Pero papá, yo no puedo transformarme en Super Saiyajin —respondió Elia.

Gohan el sucesor de GokuHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora