La tristeza domina en la residencia de las Sasaki Darenogare por la pérdida de Ray. Por supuesto las más afectadas son Akemi y Mina, para quienes el perro era muy importante en sus vidas.
Akemi se lo obsequió a Mina hace seis años y en ese tiempo se convirtió en un ser de gran importancia, su guía, su guardián y su amigo.
Aquella mañana cada una está enfrentando su dolor, la empresaria no fue a trabajar y Mina está recluida en su habitación. No es que para Nozomi no importe, simplemente lo resiente un poco menos y es quien debe mantenerse fuerte para sus mujeres.
—Tienes que comer, nunca saltas tus comidas. —Insiste Nozomi a Akemi, la que solo niega y ya se ha saltado el desayuno— Ray no volverá a la vida, lo sabes.
—Eso es cruel.
—Es realista y sí que me duele su perdida pero más me duele verlas hundidas y tienen derecho a estar tristes pero no fatales. Ven a comer ahora. —Lo suelta con voz autoritaria.
Akemi se levanta del sillón y la sigue a la cocina a paso lento. —Realmente eres una esposa.
—Ya no soy tu esposa. Voy por Mina, tampoco se me escapa.
Con Nozomi marchando a la habitación de la menor, Akemi vuelve a pronunciar que es una esposa.
Akemi toma lugar en la mesa y es cuestión de tiempo para que Nozomi y Mina aparezcan y le hagan compañía. Los platillos pronto son servidos en lo que son los favoritos de Mina y Akemi respectivamente, Nozomi quiere animarlas.
—Gracias Mamá. —Pronuncia la menor.
—Se lo terminan por completo.
—Sí mamá. —Responde Akemi.
—Menos mal sigues de bromista en esta situación.
—Para que no me molestes. —Es otra de sus bromas con las que se gana que Nozomi le dé una mirada— Lo conseguí en cuanto me fui de esta casa, a Ray. Porque quería estar cerca de Mina y porque quería asegurarme que estuviera bien.
—Y fue excelente cuidando a nuestra hija.
—Me lo diste el mismo día que me dijiste que ya no estarías con mi mamá. —Recuerda Mina con tristeza— Con Ray me sentí menos sola después de que se separaron.
Nozomi se invade de culpa, por ella su hija la pasó mal y quizás esa fue la razón para que Momo aprovechará y a atrapará como lo hizo.
—Fue mi culpa la separación. —Confiesa Nozomi haciendo que Akemi le dé una mirada de sorpresa.
—¿Por qué? —Mina no duda en preguntar.
—Le mentí a tu mamá. —Suelta Nozomi y recibe un comentario silencioso de Akemi le pide que no siga.
—¿Me vas a decir en qué?
—No es momento. —Se adelanta Akemi a responder, tampoco es que Nozomi fuera a hablar de la situación allí— ¿Ya pensaste que quieres hacer con las cenizas de Ray? —Rápido le cambia el tema.
Mina suspira con pesadez antes de dar respuesta. —Las voy a conservar un poco más. Ustedes, antes, me sugirieron viajar ¿Sigue en pie?
—Totalmente. —Responde Nozomi— ¿Quieres hacerlo?
—Quiero irme lejos, donde no piense en lo miserable que fue Momo conmigo, en lo estúpida que fui o en cómo perdí a Ray. —A eso se refería cuando dijo que ya no tenía nada.
—No sé, si sea buena idea. —Menciona Akemi, dejarla ir sola no es algo que haya considerado y por obvias razones no puede acompañarla.
—No poder ver me lo hace difícil y no sé cómo me va ir sin Ray, lo sé, tampoco seré una inútil por siempre, les prometo que voy a ser independiente y útil. —Se propone.
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Nuestro Lado Oculto II
FanfictionAños han pasado desde la tragedia que causó la partida de la familia Jung a país extranjero, con muchos secretos en el aire por conocer, y una herencia por la que pelear, la vida sigue.
