capitulo 3:Marco

31 1 0
                                    

Era como ver una de estas típicas actividades de «encuentra al intruso».Estaba feliz, por lo menos tenía un amigo con  quien compartir sus penas.
Era un niño rubio, de ojos verdes y la cara llena de pecas.
-Hola, me llamo Lara- dijo esta intentando parecer valiente y un poco chula -¿Tú cómo te llamas? - preguntó simpática.
-Marco, me llamo Marco- dijo con una sonrisita.
-¿Quieres ser mi amigo? -preguntó ella un poco avergonzada.
-¡Claro! -finalizó el chico.
Y ahí comenzaron a pasar cosas raras.
Al final  decidieron que quedarían a la mañana siguiente porque el camión de la mudanza ya había llegado, así que se despidió con la mano y fue corriendo hacia su casa nueva.
-¿Dónde estabas? -preguntaron sus padres al unísono.
-Solo he salido media hora -dijo Lara extrañada.
La cosa ya empezaba a asustarle, pero prefirió pensar que solo se le había pasado el tiempo volando.
-Bueno hija, no pasa nada, ¿te enseño tu cuarto? -preguntó su padre.
-¡Claro! - gritó ella emocionada.
La casa tenía dos pisos y su habitación estaba justo en el piso de arriba, así que subieron un largo (demasiado largo) tramo de escaleras, que crujían peligrosamente, hasta que por fin llegaron a su habitación; era amplia, (mucho más que la de su anterior casa), tenía una cama de muelles demasiado incómoda, necesitaba una buena capa de pintura y  las arañas (de diversos colores) le daban un toque indiscutiblemente encantador .
-¿Este es mi cuarto?
-Sí
-¿Seguro?
-Síí
-¿En serio?
-¡Que síííí
-Ah, vale.

El gigante de cristalDonde viven las historias. Descúbrelo ahora