Capítulo 27

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-Vamos a salir ahí y quiero que sonrías y saludes a todos. Si me doy cuenta de que estas haciendo una estupidez, vas a arrepentirte- dijo Theo tomando a Hermione con fuerza de la mano. Los dos estaban a punto de salir al jardín, como la feliz pareja que eran.
Ella no tenía tiempo pasa saludar o sonreír, estaba repasando el plan dentro de su cabeza como si recitara un poema.
Al salir se dio cuenta de que no había visto la luz del sol durante días, los rayos tenues le pegaban en los ojos lastimando su vista. Sentía el agarre de Theo en su brazo, de lo fuerte que era ella no podría soltarse sin hacer esfuerzo, así que no lo intentó.
Los aplausos y los gritos comenzaron en cuanto la pareja apareció bajo el arco de rosas que adornaba la entrada. Alice estaba ahí, Elena e incluso Lucius. ¿Cómo podían estar celebrando cuando había pasado tal tragedia?. Primero había que saludar a los socios de trabajo de la família Nott, a Hermione le daba asco escuchar como Theo hablaba de lo hermosa que se veía en ese momento, era solo para mantener la fachada frente a la gente, pues hace unas horas la había llamado Zorra.
Por alguna razón Alice no se acercó a ver a su hija, se limitó a sonreír desde la otra esquina del jardín. Claramente había algo raro, pero no había forma de saberlo.
Hermione temía que su oportunidad de correr se diera después de la ceremonia y no antes, pero el sacerdote estaba un poco retrasado y todos tenían que esperar. Parecía, después de todo, que la suerte estaba de su lado.

-¿Por qué tarda tanto el maldito sacerdote?- preguntó Theo impaciente. Hermione nunca lo había escuchado hablar así, insultar a una persona no era propio de Theo. La cara que le había mostrado en tan poco tiempo era aterradora, casi se alegraba de no haberse enamorado de un psicópata como Theodore, aparentemente bueno, mostrando lo dulce que es a medio mundo, cuando en realidad era un monstruo.

-De verdad que de todos los nobles caballeros del pueblo, eres al único que envidio, Nott. Con esa mujercita que tienes- un hombre de unos 40 años se había acercado, llevaba una copa en la mano y veía a Hermione como si fuera un pedazo de carne. Theo sonrió forzosamente a aquel hombre, pasó su mano detrás de Hermione y la abrazó para que aquel hombre dejara de verla.

-Si, tengo tanta suerte- contestó sarcástico. 

-Que suerte que las Granger a pesar de haber estado solas tanto tiempo, sigan siendo damas que pueden aspirar a algo ¿no crees Nott? Bueno, me parece que las otras dos ya lo han conseguido- señaló a Alice y Elena que colgaban del brazo de su respectivo marido.

-¿Qué quiere decir con eso?- preguntó Hermione. En seguida se arrepintió de abrir la boca porque su frase salió con la voz hecha un desastre, tenía la garganta muy lastimada.

-Pues no es secreto que la mayoría de las damas buscan un marido rico. Me atrevo a decir que tu y tu familia son las únicas que podrían conseguirlo sin esfuerzo. Bastante se habla de la gracia y educación de tu madre en el pueblo, no había nada mejor para Lucius. En cuanto a ti y a tu hermana... bueno, son muy bonitas, lo que cualquier hombre desea llevar del brazo a las reuniones de negocios- Theo estaba harto de la conversación, pero permaneció en su sitio.

-¿Está diciendo usted que tengo el derecho de casarme porque soy bonita?-

-Pues claro querida ¿por qué sería si no?- Hermione quiso acercarse al hombre, pero Theo la tenía agarrada tan fuerte que fue imposible.

-Le aseguro, señor. Que soy mucho más que una cara bonita y ni derecho a casarme se resume a lo que yo quiera. Soy tan capaz de usar mi cerebro para hacerme valer por mi misma, no necesito a un hombre que me desee como muñeca de aparador- El hombre levantó una ceja incrédulo y asombrado, estaba tan acostumbrado a las niñas sumisas y tontas que no pensaba que alguien jamás le respondiera.

-Nott, no pensaba que habías escogido a una esposa tan altanera- Theo apretó los dientes.

-Me temo desilucionarlo, pero el día en que yo me case será por devoción a mi pareja y no porque me hayan "escogido". Se lo aseguro-

-Hermione, ya...- regañó Theo en su oído para que nadie más pudiera escucharlo.

-Hablas como si no fueses a casarte en este momento-

-Mi novia está nerviosa, ignora lo que dijo. Ahora si nos disculpas tenemos que seguir saludado a los invitados- tiró de ella lejos de aquel hombre y continuaron con más personas. Hermione estaba ya desesperada, no veía como iba a poder largarse y en cualquier momento iba a aparecer el cura para la ceremonia.
En cuanto vio a su amiga Luna, se le iluminó todo, la chica llevaba una copa de ponche en la mano, si conseguía ensuciar el vestido tendría que dejar la fiesta por un minuto al menos.

-¡Luna!- Theo caminó hacía ella de mala gana siguiendo a Hermione.
-¡Te ves hermosa!-

-¡Tu vas mejor que yo!- Luna la intentó tomar de las manos, pero Theo no la soltaba -Theo, después de hoy la vas a tener toda la vida, no pasa nada si la sueltas un momento- Hermione miró a los ojos azules de Theo pidiendo que la soltara, este con mucho miedo la dejó ir, pero no se movió ni un segundo de su lado.
Hermione miraba una y otra vez a la copa de Luna, esperando que se callera ya. Pero Luna movía su mano con tanta gracia que era imposible que dejara caer una gota. La castaña se acercó bruscamente a Luna y la tomó en un abrazo, Luna de lo desprevenida que estaba movió la mano con brusquedad y dejó caer la copa sobre Hermione.
-¡Hermione tu vestido!- gritó Luna viendo todo el desastre.

-¡Se arruinó!-

-¡De verdad, de verdad lo siento!- dijo Luna espantadisíma. Theo se acercó a mirar la escena y parecía loco de rabia.

-No voy a casarme así- dijo Hermione retandolo.

-Te vas a casar descalza si es necesario- gruño él -vamos a limpiar el vestido-

-Puedo hacerlo yo sola-

-No vas a ir tu sola-

-Theo, tienes la casa vigilada hasta los dientes, no voy a salir corriendo- Theo la observó frustrado, miraba también a los invitados que parecía que no notaban nada de lo que pasaba entre los novios.

-¡Ya llegó el cura!- gritó un hombre del otro lado del Jardin. Hermione se sintió sofocada de inmediato, tenía que salir ya.

-Theo, ve a recibir al hombre. Yo limpiare el vestido- estaba siendo demasiado dulce con él y al parecer era lo que necesitaba porque por primera vez en el día Theo la miró con los mismos ojos de amor con los que la veía antes, pero todo eso solo duró un segundo.

-Ni se te ocurra hacer nada. No vas a poder- con el vestido enrrollado y tropezando con los zapatos Hermione corrió dentro de la casa. Todos sonreían mientras la veían pasar, pero ella no tenía tiempo para tonterías, tenía que encontrar el caballo que Ginny había dejado y hacerlo lo más rápido posible. Dentro de la casa buscó cualquier ventana abierta, cualquier espacio donde pudiera pasar, pero todo estaba cerrado. Por suerte, en el segundo piso estaba una pequeña terraza que daba a la parte trasera de la casa, pero podía romperse un hueso si se atrevía a bajar por ahí. Miraba una y otra vez al suelo, nada podía ser peor. Tomó el vestido enmarañado entre sus dedos y se colocó en la orilla de la terraza, con un suspiro largo y tembloroso cerró los ojos y finalmente saltó.

Dangerous Love ||Draco MalfoyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora