Un último vistazo al espejo fue suficiente, se veía increíble. Nisiquiera le importaba si a su prometido le gustaría o no porque ella sentía que brillaba.
Ya no podía quedarse quieta por mucho, quizás iría a checar como iba su madre, para pasar el tiempo en lo que llegaba la hora de irse.
La habitación de su madre que compartía con Lucius estaba del otro lado del pasillo, así que tendría que caminar un poco.
Aquel vestido por mas ostentoso que fuera era muy ligero, sus pies calzaban unos hermosos tacones que la habían lucir más alta y al mismo tiempo eran tan suaves que no hacían ruido al caminar.
Por lo tanto camino en silencio por todo el pasillo, casi al dar la vuelta una conversación muy alterada se escuchaba detrás de la puerta de una de las habitaciones, reconoció aquella habitación como la de Draco, aquella en la que se había equivocado al entrar la primera vez que había estado en esa casa. No quería ser mal educada y escuchar aquella conversación, pero antes de que tuviera la oportunidad de irse la puerta se abrió de golpe.
-¡Mas te vale entender!- gritó Lucius Malfoy saliendo de aquella habitación. Antes de que pudiera verla se metió en un pasillo y se quedó detrás de la pared con el corazón acelerado.
-¡Largate!- gritó Draco esta vez.
-¡¿Cómo te atreves a contestarme así?! Insolente- Hermione trató de asomarse pero lo unico que veía era la mitad del cuerpo de Lucius.
-¡DEJAME SOLO!-
-¡TE ESPERO ABAJO EN 30 MINUTOS! ¡VAS A IR, NO ES UNA PREGUNTA!- Lucius caminó apresurado lejos de aquella habitación perdiéndose entre los pasillos.
Hermione escuchaba los gritos de frustración de Draco dentro de su habitación, estaba dispuesta a ignorarlos y seguir con su camino, pero un ruido de cristales rompiéndose la detuvieron.
-¡AHHHH!- se escuchó otro grito.
No sabía que tan prudente era entrar a ver si Draco estaba bien, sabía que lo mejor era alejarse, no tenía porque meterse donde no la llamaban. Pero así no era ella, algo había pasado ahí dentro y quería asegurarse de que estaba todo bien.
Se asomó con sigilo por la puerta y de inmediato detectó el cristal roto, era un espejo, y por la escena que tenía de frente, Draco había roto el espejo con su mano que ahora estaba llena de sangre.
-Oh dios- Draco se giró hacía ella. Estaba palido y totalmente alterado. Se tomaba la mano ensangrentada con la mano sana y parecía que no podía respirar bien.
-¿Qué demonios haces aquí?- Hermione no lo pensó dos veces y entró a la habitación.
-¿Qué haces aquí?-
-Tu mano... -
-Te pregunté que haces aquí-
-Escuché que algo se rompía y tu gritaste. Me asusté- quizás lo mejor era dejar de lado que había escuchado parte de la pelea con su padre.
-Pues estoy bien, vete- Hermione tragó saliva, Draco estaba siendo muy grosero. En otra ocasión ella habría contestado tan grosera como pudiera, pero después de haber escuchado aquella acalorada pelea sabía que Draco no estaba en sus cinco sentidos y debía entenderlo.
-Tu mano necesita atención-
-Solo es un maldito corte-
-No deja de sangrar. Deja que llame a alguien para que...-
-¡No! No quiero a nadie ¿no me escuchaste?- Hermione no se movio ni un centímetro.
-Entonces dejame detener el sangrado. No tenemos que llamar a nadie- Draco se quedó callado mientras se llevaba sus dedos al puente de su nariz.
-No.necesito.tu.maldita.ayuda- dijo pausando cada palabra.
-Pues no te pregunté. Ahora siéntate que voy a vendarte la mano- Draco la miró por un largo minutos pero no dijo nada, dejó que ella se acercara sin más.
-Iré a mi habitación por vendas y...-
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Dangerous Love ||Draco Malfoy
Fanfic"Eres mía, cariño. Y vas a sentirte mía por el resto de tu vida" ⚠️ESTA HISTORIA TIENE CONTENIDO ADULTO, SI NO TE GUSTAN ESAS ESCENAS, POR FAVOR NO LEAS.⚠️
