Muñeca Vacía

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¿La luna?

¿Es una mala broma?

¿Está jugando con ella?

-Yo no miento querida mía — responde a la pregunta no dicha — tus expresiones son fáciles de leer para mí.

-No entiendo, no tiene sentido — nunca podría pasar por su cabeza una idea así.

-Puede ser querida, pero es lo que somos, yo soy el que rige los cielos y alumbra cada mañana tú eres la que se alza magnifica por las noches.

- Por más que lo digas sigue pareciendo imposible — es demasiado fantasioso.

- Y por más que lo niegues, es la verdad — sonríe tomando su mano con el cuidado con el que se tocara un fino cristal — sabes que en este mundo hay cosas más incomprensibles.

-Eres un noble? — y no uno cualquiera, un Dragón celestial.

-Porque así decidí serlo, pude haber seguido muchos caminos diferentes, pero prefiero una vida cómoda y tranquila — le acaricia la mejilla acunándole el rostro — tu por otro lado no puedes mantenerte en un solo lugar, esa es tu naturaleza misma.

- ¿Entonces por qué estamos aquí? — cada vez tiene más preguntas.

- ¿Qué tiene de malo? Emos visto a los humanos desde su concepción, es mera curiosidad bajar a verlos en su entorno.

- ¿Curiosidad? — ¿todo se reduce a una palabra tan vacía?

-No lo tomes a mal querida, es parte de lo que somos, es como ver un a las abejas buscando polen en las flores y queres preguntarles ¿qué hacen? Querer saber cómo las pequeñas hormigas construyen sus hogares tan complicados para unos seres pequeños.

- ¿Como podría ver a las personas como insectos? — eso no le agrada, la suelta dándole espacio.

-Por eso mismo decidiste bloquear tus recuerdos, ser como cualquier otro que se mezcla entre ellos, claro que hay pequeñas excepciones, la más común como ya te disté cuenta es el crecimiento.

-Espera un momento, entonces Shakky?

-Existen más como nosotros querida, por ejemplo, las estrellas, el cielo, el mar, el calor, la noche, el día, incluso en viento, algunos bajan y otros se mantiene en su sitio. Esa Shakky que mencionas es la tierra misma.

-Esto es demasiado — se sujeta la cabeza que ha empezado a dolerle.

-Podemos dejarlo aquí si no te sientes bien — dice preocupado.

-No, quiero saber más — no quiere hacer esta agonía más larga.

-Entiendo — pero si la ve en mal estado se detendrá — todo en lo que puedas pensar tiene una esencia, está vivo por así decirlo, entonces nosotros somos una parte de esa esencia que viene a llenar la curiosidad que los humanos nos despiertan.

-Por qué apenas nos encontramos? — tendrá algún significado especial?

-No era necesario — toma un sorbo de su taza de té — te habrías molestado si hubiera acabado con tu diversión — Akira aprieta los puños.

-Diversión? — no, eso nunca — ¡yo no soy como tú! —grita molesta mientras se levanta — ¡yo no veo a las personas como seres inferiores, incluso si te convertiste en un humano no puedo esperar que un noble lo entienda! — no recuerda haberse sentido tan enojada en toda su vida — ¡a esos que ves por debajo yo los he amado! ¡Son mi vida! ¡Lo más importante que tengo!

Ikal deja su bebida como si no acabarán de alzarle la voz, algo impensable debido a su estatus y solo deja asomar una tenue sonrisa que molesta más a la albina.

DestinadosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora