Especial

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—¿Saldrás?

Lane ni siquiera se molestó en responder a ello. Tenía claro que era una pregunta estúpida pues Shu se había encargado de monitorear su comportamiento los últimos días, así que suponía ya estaba enterado de aquellas salidas cada vez más frecuentes.

El albino suspiró sin más, dedicándole una pequeña sonrisa.

—Que te vaya bien…—deseó.

—Sí—musitó su alumno, ensanchando la expresión de satisfacción en su cara. Algo le decía que estaban comenzando a entenderse y todo desde aquella pregunta tan poco común.

No, todo desde que cierto par de hermanos apareció en sus vidas.

Valt tenía razón, ellos poseían el poder suficiente para cambiar todo.

Por su lado, Lane caminaba a paso tranquilo, ansioso por llegar al destino que se tenía impuesto esa tarde, pero también sin hacerlo muy evidente, sin embargo, y mientras en su mente se acumulaban múltiples fotografías de los escenarios recientes, algo captó su atención.

Era un pequeño puesto, al costado de una tienda de servicio. La persona que lo atendía era una tierna ancianita de ojos como dos aceitunas negras y piel un poco bronceada, está, se encargaba hábilmente de armar varios adornos con las innumerables flores multicolor que se cernían en la mesa, llamando la curiosidad de Lane, y eso que él no se consideraba una persona de ese tipo.

Cuando el chico se acercó pudo notar un sobresalto por parte de la señora, que rápidamente trató de recomponerse mostrando una sonrisa amable.

—¿Qué tal, jovencito?—saludó la anciana, dejando un ramo encima de muchos otros que ya había hecho anteriormente y que como ellos constaba de un precioso moño rosado atado—. ¿Buscas algo en particular?—indagó.

Lane tardó un poco más en responder a ello, puesto que en realidad sólo había llegado ahí por mero impulso. Esa era una de las razones por las que siempre cuidaba cada una de sus acciones.

—¿Entonces?—murmuró insistente la mujer, pero sin dejar de mostrar su sonrisa condescendiente.

Después de un momento en silencio, el peli lila finalmente apuntó a un montón de flores.

—¿Quieres esas? Buena elección—habló la señora tomando varias flores en sus manos.

—Sólo uno—intervino Lane.

—Ah, muy bien—respondió ella, dejando entregando la flor al chico—. Es muy bonita, ¿No te parece? Los tulipanes son flores preciosas…

Sí que lo era, por ello la había escogido. Pudo haber tomado cualquier otra; tal vez una extravagante como aquel alcatraz gigante del fondo o una mucho más cliché como la rosa de un intenso carmín, pero no, eligió el tulipán, porque a pesar de ser sencillo contenía la misma belleza que esas otras flores.

Le recordaba mucho a Hyuga. Porque él era así, simple, pero hermoso a la vez, y que como la flor, con su forma tan peculiar de ser le había atraído de inmediato.  Sonrió inconscientemente llamando la atención de la mujer que soltó una pequeña risa enternecida.

—El tulipán rojo significa "mi amor sincero" es una pequeña declaración a alguien importante—señaló ella, a lo que nuevamente recibió la mirada atenta de Lane.

—¿En serio?—quiso saber el chico, analizando a la flor, Harry también había salido de su escondite, quedándose sobre su hombro para observar lo mismo que él—. ¿Cuánto le debo?

—Puede llevársela…—respondió la ancianita, con una mano sosteniendo su mejilla—. Haz feliz a esa chica…

—¿Chica?—musitó Lane.

Primer Amor (LanexHyuga)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora