Capítulo 10 Especial, Premonición

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El sol de un nuevo día brillaba en lo alto de las rocas del acantilado donde Pin y Son se encontraban acostados, dentro del auto en el que horas antes viajaban.



La luz se filtraba furiosa por las ventanas de una manera tan fuerte que ni siquiera el polarizado de los vidrios podía sofocarla ni impedir que brillara más fuerte, no tuvieron más remedio que levantarse de una vez por todas.



Son se encontraba recostado en el pecho de Pin. Ambos se encontraban desnudos. Después de tanto sufrimiento, tanto dolor y tanto hacerse daño mutuamente, por fin ambos estaban juntos como debieron haber estado la primera vez que estuvieron en el altar celebrando su boda.



Sí, esta vez sería para siempre, esta vez ambos se habían hecho la promesa de amarse mutuamente entre ellos y a sus pequeños hijos,  Pum el mayor, la hermosa Preya, por ahora el menor Kinn y la pequeña que venía en camino: Aim.



Son contaba con 7 meses de embarazo el día de su boda, la cual había sido apenas hace unas horas. Cualquiera pensaría que para alguien con 7 meses de embarazo sería muy complicado tener relaciones, al menos eso es lo que  Pin había pensado y así se lo había hecho saber a Son.



Son le demostró por mucho, que con muchas ganas y con el poder de excitar a su esposo al punto de hacerle rogar que lo complaciera, nada es imposible.


Son fue el primero en hablar. Entre los muchos acuerdos y promesas que ambos se habían hecho, estaba la de siempre expresar en voz alta sus preocupaciones, sus sentimientos y sus enojos, así como sus alegrías. Esta vez no se guardarían nada. Si hubieran hecho esto  en el pasado se habrían ahorrado tantos malos entendidos y la separación jamás se habría dado.



Pero si algo es muy cierto es que “el hubiera “no existe. Ni siquiera el mañana, porque al empezar un nuevo día sólo existirá el hoy y eso es lo que ambos acordaron vivir para siempre :el presente.



-Amor buenos días, no quiero parecer gruñón y, a pesar de estar muy cómodos así como estamos, la verdad es que tengo hambre-.  Y como si las palabras que Son  no hubieran sido lo suficientemente claras, el gruñido que se escuchó en este momento lo comprobaron.



-Lo siento  amor, fue mi culpa por no haber sido capaz de contenerme un poco más-, se disculpó Pin.


-Por favor  cariño, lo dices como si yo no hubiera tenido nada que ver en eso. Me hace sentir mal por hacerte ver como el único culpable-. El tono de burla de Son al hablar hizo sentir menos culpable a  Pin. No habría soportado que Son hubiese hablado con seriedad.


-Déjame vestirte amor, no quiero que te muevas tanto y hagas que la pequeña Aim se ponga inquieta-. Y como si a ella le hubiesen hablado pateó el vientre de su padre para hacerle saber que lo escuchaba.



-Caramba Pin, ni siquiera ha nacido y ya reclama tu  atención-.  Pin posó  ambas manos en el vientre de Son para calmar a la pequeña, la cual no dejaba de patear y moverse si su padre no la acariciaba de alguna manera.


- Ya ya cielo, papá está aquí, tranquila-. Después de dos  movimientos más y una que otra patada, la pequeña se calmó.


-Cómo es posible que ayer ni siquiera se haya movido y vaya que hubo mucha acción de nuestra parte, esta niña no nace y ya decidió del lado de quien va a estar-, volvió a decir molesto.



-Tranquilo cariño, sino harás que Aim se inquiete  de nuevo.


-Está bien tú ganas porque sé que esta niña es capaz de patearme de nuevo.

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⏰ Última actualización: Mar 16, 2021 ⏰

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