𝔲𝔱𝔰𝔣 | ❛Pues que nos maten a los dos❜
En un mundo tan difícil y duro, Adhara Snape aprende que el amor no es tan cursi como ella creía. Se da cuenta de que no está tan sobrevalorado y que puede llegar a ser algo precioso.
O eso fue lo que Cedri...
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↻Mortífagos
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1994; sexto curso de Adhara Snape Malfoy
━━━━━━━EL CHICO DE HUFFLEPUFF HABÍA ENVUELTO LA CINTURA DE SU NOVIA CON SUS BRAZOS. Ambos esperaban de pie a que la gente pasara para poder alcanzar sus asientos en las gradas. Ellos dos tenían unos asientos alejados del resto (la familia Weasley, Hermione Granger y Harry Potter) pues Adhara no era la persona favorita de aquellos. Ella lo ignoraba, no le importaba en absoluto.
Su novio estaba tan emocionado por el Mundial que ella no pudo resistirse a ir con él. El problema era que su familia materna la había invitado y estaba obligada a ir con ellos, teniendo así que poner en marcha su plan de escabullirse a los asientos con su novio a la hora del partido. En el fondo, Adha sabía que su madre estaba al tanto, y también sabía que ella la cubriría.
Cuando el partido hubo acabado, Adhara escuchaba encantada cómo su novio narraba sus partes favoritas, entre ellas entraba su falda y blusa negra que su madre le había obligado a ponerse para ir con los Malfoy.
—Voy enserio, ¿cómo puede quedarle a alguien tan bien una falda? —Adhara inflaba las mejillas para evitar sonrojarse. Pero entonces, vio a lo lejos múltiples cabelleras blancas, lo que la hizo girarse para darles la espalda. Besó a Cedric intensamente y cubriendo sus caras lo más que podía. Tras unos largos segundos, los Malfoy desaparecieron del terreno y ambos se separaron—. Increíble —murmuró Cedric. Adhara le sonrió y dejó un pico en sus labios.
—Me están buscando así que debería irme, buenas noches —Cedric le dio un beso en la mejilla y Adhara alcanzó a los Malfoy, escudándose de haberse perdido de camino al servicio.
—Ya va siendo la hora —escuchó murmurar a Lucius Malfoy. Athena Malfoy lo miró con cara de desagrado.
—Adha, vámonos —Athena cogió del brazo a su hija—. Ya se ha hecho tarde así que nos iremos a nuestra tienda, no os preocupéis.
Narcissa Malfoy la miraba con pena en los ojos. Madre e hija se fueron, dándole la espalda al resto de los Malfoy. Ni Draco y Adhara se despidieron, tan solo se miraron a los ojos unos segundos antes de marcharse. Pero Adhara se vio confundida cuando vio que se adentraban en el bosque.
—Escúchame bien, Adhara, tienes que hacerme caso —la rubia la miró con atención, asintiendo—. Bien, vas a quedarte aquí hasta que yo vuelva, ¿entendido? No te muevas de aquí por nada del mundo.
—¿Por qué? Dime que pasa —Adha comenzaba a desesperarse.
—No puedo, me niego a ponerte en peligro. Ahora hazme caso y quédate aquí, es una orden, Adhara.
Antes de poder negarse, su madre ya se había ido. Respiró hondo y se apoyó en un tronco, intentando hacerle caso a su madre. Comenzando impacientarse, comenzó a dar vueltas de un lado al otro hasta que una mano se posó en su hombro, lo que provocó que un grito saliese de se boca. Aquel sujeto le tapó la boca para no hiciese ruido y en cuanto Adhara lo reconoció, lo apartó de un tirón.
—¡Me has dado un susto de muerte! —le gritó con voz aguda a su primo.
—¿Quieres callarte? —se quejó Draco entre dientes.
—¿Qué haces aquí? —gritos comenzaron a escucharse desde el campamento, alarmándola— ¿Qué está pasando? —su primo solo sonrió, vacilándola. En cuestión de minutos se había formado el caos. Adhara miró al campamento casi en llamas y pensó en su novio y en su madre. ¿Ella sabía lo que iba a pasar y por eso no la había dejado ir con ella?—. Escúchame bien, Draco, mi madre ha ido a sea lo que sea eso y estoy segurísima de que tus padres tienen que ver, ¿a eso se refería tu padre? Te juro por mi vida que como le pase algo por culpa de la rata de tu padre, lo mato.
Hizo ademán de girarse, pero volvió a mirar a su primo. Este palideció y retrocedió.
—Más te vale que me digas qué está pasando porque mi novio está allí y como a él le pase algo, te culparé a ti por el resto de mi vida por no habérmelo dicho. Escúpelo.
Draco tragó saliva y miró sus pies, incapaz de mirar esos ojos marrones que se habían oscurecido de miedo y odio.
—Mortífagos, es lo único que puedo decirte —la sangre de Adhara comenzó a hervir. Los odiaba, los odiaba con toda su alma y persona. Retrocedió, dejó a su primo atrás y se encaminó al campamento, pero Draco corrió tras ella para frenarla—. Ni se te ocurra ir, ¿estás loca?
—Mi madre estará ahí por decisión suya; mi novio no —antes de que pudiera adentrarse más en el bosque, unas pisadas los detuvieron a ambos y Adha sacó su varita al instante.
Harry Potter, Ronald Weasley y Hermione Granger aparecieron. Aquello alivió a Adhara, no eran un peligro inminente, por lo que bajó su varita.
—Draco, quédate aquí, —susurró— no te muevas de aquí, en serio. Aunque no vaya a venir a buscarte —Potter y Weasley ahogaron unas risas, pero se callaron cuando la rubia los miró seria—. Te volveré a repetir, Malfoy; como le pase algo a mi madre o a mi novio, iré directamente a por tu padre. Y vosotros tres, tened cuidado. Sobre todo tú, Granger.
La rubia se fue de ahí justo cuando los tres chicos y chica comenzaron a pelearse. Con su varita en la mano, se encaminó hacia su destino, pero este no estaba de su parte. Su padre apareció frente suya.
—¿Qué haces tú aquí? —preguntó susurrando. Su padre la agarró del brazo y los hizo aparecerse en su casa— ¿Qué hacemos aquí? ¿Y madre? —comenzó a perseguir a su padre por todo el salón.
—Llegará cuando tenga que llegar.
—Cedric está allí, no puedo...
—No me importa. Vete a tu habitación.
Adhara tragó saliva y le dirigió una última mirada antes de subir las escaleras hasta su cuarto. Cerró de un portazo y apretó su mandíbula. No pudo pegar ojo en toda la noche, paranoica de que algo muy grave pudiese llegar a suceder.