Capitulo 3

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Capítulo 3

Arthur

—Si me disculpa, me retiro. —Rubí se va levanta de la mesa y se lleva su comida saliendo de la cafetería. Aún no entiendo por qué no me deja tocarla, al mínimo contacto noto que se asusta y me recuerda a alguien... Su confesión me pareció sincera, dudo que esté mintiendo. Estoy seguro de que he visto esos ojos antes, me voy a la mesa en donde mis compañeros están conversando y no dejo de pensar en donde la he visto.

«Podría ser... no, es imposible, ella está en la cárcel, ¿cierto?»

—¿Tú qué opinas, Arthur? —Carlos interrumpe mis pensamientos.

—¿De qué? —Martin me mira negando con la cabeza y Carlos sonríe a sus adentros

—Parece que estás en otro planeta.

—Voy a la oficina, tengo que revisar las reuniones pendientes. —Me levanto de la mesa y me voy a la oficina. Después de esta escena, no sé cómo tratar con ella, ¿será que le recuerdo a alguien? El ascensor abre y subo al piso 30, llego y al abrir las puertas veo a Rubí esperando el ascensor. La miro con el ceño fruncido y hago un ademán con la cabeza para que me siga a la oficina, entramos a la sala y cierro la puerta detrás de mí.

—Pido permiso para retirarme, Señor Collins. Tengo una cita, ya hice su horario, solo tenía cierta inquietud acerca de las reuniones que no se editan ya que coincide con 1 reunión más y...

—¿Quieres ir a cenar conmigo? —le pregunto, interrumpiendo por dos razones. Primero, no quiero que hablemos de trabajo, y, segundo, le debo una disculpa. Creo que no debí entrometerme en sus asuntos, pero cuando perteneciste al mundo en el que yo viví y tienes dinero es normal sospechar de las personas. Muchos buscan venganza o robarte, pero no dudo en que lo que me dijo es verdad. Me gustaría saber más sobre ella y la mejor manera de hacerlo es invitarla a cenar, ¿cierto?

—Eh... yo... creo que estoy libre, pero tengo una cita...

¿Una cita? No lleva ni un día aquí.

—¿Quién es el afortunado? —Inmediatamente se ruboriza y niega con las manos.

—No ese tipo de cita, tengo que ir al hospital.

—Te puedo acompañar, si quieres —Noto que insisto demasiado. No tengo en claro por qué lo hago, aún así, no me detengo—. No creo que tengas compañía, ¿te sientes bien?

—Sí, solo que... Bueno, solo es un chequeo, no tienes que hacer nada. —me da un intento de sonrisa amigable, se gira para salir y la tomó del brazo para girarla y acercarla a mí.

—¿Quieres cenar el viernes conmigo? —se tensa al tacto de mano con su brazo, pero no lo aleja, la miro a los ojos, baja su cabeza y muerde su labio inconscientemente.

—Está bien. —dice, y ni bien alejo mi mano su cuerpo se relaja.

—Por cierto, tienes que dejar tu justificación de que fuiste a la cita del hospital, me la das mañana. —Asiente algo confundida y se va.

Después de escuchar dos propuestas de empresas en las que no pienso invertir. Decido llamar a Oliver Peters, un colega que conocí hace 10 años, él mantiene la información de todos los casos de la policía. Me dijo que si algún día quería saber algo sobre el estado de los afectados del suceso, me daría la información, en ese momento no quise saber nada de ella. Olvidé su existencia durante años, «o no quisiste saber nada porque no podrías con el peso de haberla engañado». Callo esa voz en mi mente.

Conocí a Oliver cuando me ofrecí de infiltrado en la policía para poder salvar de una mala vida a una chica, pero ciertas cosas salieron mal y... terminó creyendo que maté a su hermano. Dejé que crea eso para que se alejara de mí. No me arrepiento, él era una mala persona, pero al ver el sufrimiento de ella en sus ojos, me dolió muchísimo. Ahora, ella está en la cárcel, a salvo de todo mal. Sé que está mejor ahí que en la calle, Oliver contesta al 3er pitido.

Sed de venganza [Libro #1]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora