Capítulo 14
Rubí
Se sentía como Arthur, no... Lo veía como Arthur, pero cada vez que cerraba los ojos, no era así, me tocaba con más brusquedad, sus labios no eran los mismos, a pesar del deseo que sentía... Saber que no era él me asqueaba.
—¡Suéltame! —las malditas esposas empiezan a marcar mis muñecas, causándome un gran dolor.
—Si te sigues moviendo, esto no será nada fácil, pequeña. —susurra en mi oreja, hace un camino de besos desde mi cuello hasta mi estomago, intento patear, alejarme con todas mis fuerzas y logro mi objetivo cuando termino dándole una patada en la ingle.
—¡Mierda! —espeta.
—¡Te dije que me soltaras, imbécil! —se retuerce de dolor sobre mí. Sigo intentando quitarme las esposas, pero el dolor es muy fuerte y me rindo.
—Creo que con eso será suficiente. —dice después de un rato, se levanta de la cama y corta la grabación.
—¿Suficiente para qué?
—Para molestar a Collins, tonta. —me dice con obviedad.
—Debiste decírmelo. ¿Se lo enviarás? ¡Me asustaste! Creí que...
—¿Qué creíste? Nunca haría nada sin tu consentimiento, para que te vayas enterando, puedo ser muy hijo de puta, pero no te tocaría.
—Estoy esposada.
—Puedes escapar. ¿Cómo puedo confiar en ti? Desde aquí veo como suspiras por Arthur. —deja la cámara en la encimera y está a punto de salir de la habitación.
—¡Espera! ¿El video?
—Se lo enviaré a Arthur, para que sepa que estás aquí conmigo.
—Está bien... —susurro. Conociéndolo, se desesperará, un buen susto no le hará daño
—Eso dices... —dice antes de salir de la habitación.
—¡Hey! ¡¿A qué te refieres con eso?! —intento detenerlo con mis gritos pero se va—. ¡Al menos quítame las esposas!—Sus pasos ya no son nada audibles, lo que significa que se fue, y no me puedo quitar el estúpido vestido, ni moverme.
*
No pude dormir en toda la noche. Anne me levanta al siguiente día, las esposas me dejaron marcadas las muñecas, Dominus escoge como me visto, cosa que detesto, me rehúso a usar otro vestido.
—Señorita, tiene que ponérselo, el amo...
—Me importa una mierda. Si le gustan tanto los vestidos, que se los ponga él.
—Señorita...
—Basta, Anne, no usaré eso. —Anne se rinde y sale de la habitación, me vuelvo a echar en mi cama, estoy muriendo de sueño. Después de unos minutos, sueño que estoy volando, en un avión... O es un bote quizás, pero una palmada en el trasero hace que me despierte de golpe.
—¡Au!
—Hasta que por fin. —Dominus me tiene cargada como saco de papas. —Ya pensaba que estabas muerta, y yo ni siquiera te había matado. —dice mientras camina hacia las escaleras.
—¡Bájame! —exijo.
—Está bien. —me suelta haciendo que caiga al suelo. —Tu querías que te soltara. —se encoge de hombros.
—Eres un idiota.
—Sí, lo soy. —me levanto del suelo y limpio todo el polvo con el que me ensucié.
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Sed de venganza [Libro #1]
AcciónLa misión era sencilla, entrar en su vida, hacer que confié en mí y destruirlo, pero cuando menos te lo esperas los sentimientos se hacen presentes ¿lograré destruirte, ser fuerte y no dejarme llevar? [EN EDICIÓN]
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