"Yo conduciría toda la noche para llegar a ti, pero mi toque de queda es temprano y mamá ya está en casa.
Yo correría millas solo para verte, pero debes entender que no puedo, porque, soy menor."
Dicen que el primer amor es el más hermoso, pero nunc...
“ Pero ahora llevame a casa, llévame al hogar donde pertenezco, no puedo soportarlo más.”
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Julio 27, 2003
La castaña corría rápidamente con la niña en brazos. Sus piernas temblaban y sus brazos pesaban. Miró detrás de ella, logrando ver al hombre que la perseguía.
— Vuelve aquí Grace. — gritó el hombre furioso, mientras la perseguía y trataba de alcanzar.
La chica continuó corriendo, tratando de encontrar un lugar donde esconderse o alguien quien pudiera ayudarla.
— No te quedaras con esa niña. — advirtió de nuevo el hombre. Grace volteó un poco para ver que tan lejos estaba de él.
Pudo percatarse que el señor sólo estaba a unos metros detrás de ella, en cualquier momento la alcanzaría.
Al momento de distraerse y dejar de mirar a su frente, no pudo evitar chocar contra alguien.
Grace miró a la mujer con quien recientemente se había topado. La mayor la miró confundida, para después escuchar los gritos del hombre que venía detrás de ella.
— ¿Estás bien, querida? — preguntó la mujer con preocupación.
A nada de responder, Grace fue interrumpida por el mayor.
— Te dije que si tenías a esa bebé iría directamente a un orfanato.— comentó molesto el hombre.
— Y yo dije que me quedaré con mi hija papá. No la abandonaré, yo no seré como mi madre. — exclamó la castaña con algo de miedo y con la niña en brazos.
— Volverás a casa y darás a esa bebé en adopción. — advirtióapuntando a la menor.
— No lo haré y si eso implica huir de casa y vivir por mi cuenta, me arriesgare. — atacó Grace.
— Bien, si esa es tu decisión, no quiero que vuelvas a casa, no tendrás a nadie quien te ayude ni a ti ni a esa niña. — comentó con odio su padre.
— Solo vete. — contestó la menor con un nudo en la garganta, acompañado de un tono molesto.
El pelinegro asiente y se da la vuelta. Pues desde ese día, la vida de varias personas, cambió para siempre.
Grace acercó a su niña a su pecho y dejó caer unas cuantas lágrimas, pues no tenía idea de cómo iba a mantener a su bebé y a ella misma.
— ¿Necesitas lugar donde quedarte? — la voz de una mujer quien presenció todo, llamó la atención de la menor, haciendo que alzará su mirada y viera a la mujer con quien recién se había topado.
Pudo percatarse que tomaba la mano de un niño, a quien rápidamente dedujo que era su hijo.
— Yo, no tengo a donde ir.– agachó un poco la cabeza para después alzarla y mirar a su alrededor.
— Yo vivo a unas calles de aquí, tengo espacio en mi casa, si quieres, puedes alojarte un tiempo ahí.– comentó la mujer con un curioso acento para la chica, acompañada de una amable sonrisa.
— Yo no quiero ser una molestia.– dijo Grace retrocediendo un poco.
— No eres molestia, mi esposo estará de acuerdo. Aparte tu y la bebé necesitan un lugar donde dormir. – comentó resaltando su acento. — Ven, vamos. – extiende su mano libre para que la castaña la tomara y asi fue, algo dudosa aceptó ir. — ¿Cómo te llamas querida? – preguntó mientras cargaba a su hijo en sus brazos.
— Soy Grace. – comentó algo tímida.– Y ella es Ross.– la chica muestra la bebé a la mujer, quien sonrió al verla tan tranquila.
— Hola Grace, yo soy Elena y el esmi hijo Diego. – se presenta la mujer junto a su hijo, quien al escuchar su nombre saludo a la menor.
Ambas sabían, que desde ese momento sus vidas cambiarían, no sólo para ellas dos, sino para toda su familia.
Parte de la infancia y adolescencia de Grace había sido horrible, sin una madre quien cuidara de ella, su padre era un alcohólico al que no le importaba como se encontraba su hija.
Así fue hasta que conoció a Andy, el padre de Ross. Quedó fascinada con el desde el momento en que lo conoció, pero no todo salió a su favor.
Su padre al saber que Grace estaba embarazada, alejo a su hija lo más posible del chico. Fue un comportamiento tan extraño por parte de él, pues siempre mostró indiferencia hacia su hija.
La castaña nunca tuvo en sus planes abortar a la bebé, pues para ella es el recuerdo de Andy, quien siempre estuvo para ella, a pesar de su diferencia de edad, el chico siempre la escuchó y aconsejo. La protegió de su padre y de muchos más hombres.
Así fue hasta que el padre de Grace tuvo que intervenir en su relación y arrebatarles el mundo que habían creado juntos. Su padre decidió que su hija tuviera a la bebé, pero en cuanto naciera esa niña se daría en adopción.
Cuando Ross nació, Grace sufrió con sólo pensar como viviría sin su hija. Lo que al final ocasionó una fuerte pelea con su padre, que logró que la castaña huyera de casa.
Y ahora se encontraba en una casa, con una gran mujer que ayudaría de ella para hacer lo posible por mantener a su hija.
Grace sabía que todo lo ocurrido la haría más fuerte, y así sería por mucho tiempo.
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