"Yo conduciría toda la noche para llegar a ti, pero mi toque de queda es temprano y mamá ya está en casa.
Yo correría millas solo para verte, pero debes entender que no puedo, porque, soy menor."
Dicen que el primer amor es el más hermoso, pero nunc...
┏━━━━•❅•°•❈•°•❅•━━━━┓ Come out and play ┗━━━━•❅•°•❈•°•❅•━━━━┛
" Si, se que te pone nerviosa, pero te prometo que valdrá la pena, saber quien eres en verdad, así que, no trates de esconderte."
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Junio 18 del 2019
- Hola Ross. - su madre deposita un pequeño beso en la mejilla de la castaña.
- Hola ma'. - saluda la menor de las dos, tomando asiento en la silla frente a la barra.
- ¿Cómo fue el último día de escuela? - preguntó su madre con algo de curiosidad.
- ¿Siendo sincera? - preguntó la chica y su madre asiente. - Fue un total asco, Germán se fue hace dos días a su viaje a Costa Rica y me quedé sola. - Ross alza sus manos en forma de desesperación para después pasarlas por su cabello.
- Lo siento mucho cariño.- su madre hace una ligera mueca y acaricia el largo y suave cabello marrón de su hija.
El sonido de la puerta llamó la atención de las dos chicas. Ross intercambio miradas con su madre, para después levantarse de la silla y abrir la puerta.
Al ver al chico frente a ella su mal humor desapareció y una sonrisa se formó en su rostro.
- Barca.- soltó con algo de emoción para después abrazarlo.
- ¿Cómo estás pulga? - responde el castaño al separarse de su amiga y mirarla a los ojos.
- Estoy...bien, si bien. - responde algo apresurada, pues el chico la veía fijamente. Ross literalmente suelta suspiros por su amigo de la infancia, Diego Balsa.
Hace poco se dio cuenta del pequeño crush que tiene con el hijo de la mejor amiga de su madre. Ambos crecieron juntos, pero eso no impidió que Ross comenzará a tener sentimientos por el mayor.
- ¿Cómo estás Diego? - la voz de una mujer interrumpió el juego de miradas de ambos chicos.
- Muy bien Grace, ¿y tú? - preguntó el chico con una sonrisa.
- También estoy bien. - miró con algo de burla a su hija, que no dejaba de ver a Barca. - Tengo que ir de nuevo al trabajo. - Grace hizo que su hija dejara de ver al chico, para después mirar a su madre. - Ross, hay comida en la estufa, también hay para ti Diego, por si quieres. - comenta hacia ambos. - No olvides guardarla. Volveré en unas horas.- sé despide con un beso de cada uno para después salir de la casa.
- Que sorpresa tenerte aquí. - exclama la castaña. Pues Diego siempre le avisaba o le preguntaba a Ross si podía ir a su casa.
- Si, es que te tengo una noticia.- comenta algo emocionado.
- ¿Cuál es? - preguntó Ross con algo de entusiasmo.
- Por fin podré mudarme, encontré a dos chicos que serían mis roomies. - explica con tanta emoción. La sonrisa que Ross tenía cambió al escuchar la noticia.
- ¿Te mudaras? - preguntó algo confundida y algo triste.
- Si. - responde emocionado.- Ross, este es un paso para cumplir mis sueños. - Barca toma la mano de la castaña, que seguía sorprendida ante la noticia.- He tenido más apoyo estos últimos meses, todo está yendo excelente. - mueve levemente la mano de Ross, para luego pegarla a él en un abrazo.
- Es increíble. - comenta en voz baja mientras abrazaba al chico. Su cabeza estaba llena de pensamientos. No tenía ni la menor idea de cómo sería su vida sin Barca cerca de ella.
- Gracias por comprenderme Ross. Hay que disfrutar que estas de vacaciones para salir. - sonríe al separarse de su amiga.
- Por supuesto. - asiente levemente.- ¿Cuándo te mudas? - preguntó.
- En tres semanas. Con los chicos, encontramos una casa por San Pedro, es espaciosa y excelente para poder hacer streams. - comenta emocionado.
- Espera, ¿en San Pedro? - preguntó confundida y él chico respondió moviendo su cabeza en forma de sí.- Está al otro lado de la ciudad. - Ross se aleja de Barca y analiza el rostro confundido del chico.
- Si, pero es para cumplir mi sueño, Ross.- alienta a su amiga de toda la vida, pero ella cada vez se revolvía más en sus propios pensamientos.
Se podría decir que Ross no es muy social, siempre ha sido muy cerrada y Barca junto con Victoria, es con quienes más ha convivido, y eso es porque son los hijos de Elena, la mujer que ayudó a Grace hace 16 años.
A Ross siempre le ha costado poder socializar. Rara vez lo hace, la última vez que hizo un amigo fue hace tres años cuando conoció a Germán, ambos se dieron cuenta que tan parecidos eran.
- ¿Ross?- una voz la sacó de sus pensamientos. La chica voltea a su izquierda encontrándose con un Barca algo confundido.
- Lo siento.- se disculpó al notar lo seria y pensativa que estaba.
- Oye, se que no te gusta hablar mucho de ti, pero soy tu amigo de la infancia, puedes decirme qué te molestó.- Diego le sonrió y ella se sintió culpable por no haber reaccionado de la mejor manera.
- No tranquilo, son solo los asuntos de la escuela. - esquivo lo que Barca le había dicho hace poco.- Estoy muy feliz por ti.- la chica le sonríe y vuelve a abrazarlo. - En fin, ¿no tienes hambre?- preguntó mirando a su amigo con los ojos entre cerrados.
- Ross, bien sabes que siempre tengo hambre.- exclamó en una forma divertida, haciendo que ambos soltaran una risa y salieran directo a la cocina.
Desde niños la amistad de estos dos chicos es envidiable, ambos disfrutan de su compañía. Por eso el hecho de que Barca se mude le afectaría a Ross. Pues solo tiene quince años, a un mes de cumplir sus dieciséis y el chico es tres años mayor que ella.
Era obvio que en un momento se sentiría excluida por no tener la edad suficiente para poder mudarse con el y hacer aquellos juegos de cerveza al mismo tiempo que asistir a aquellas reuniones que haría el chico en su nueva casa. A veces ser menor, no es de mucha ayuda. Pensó Ross.
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