La vida no me podía odiar más.
Lo único que quería hacer después de un desastroso día, una noche en insomnio y una mañana de regañina, era tirarme a la cama y olvidarme de todo.
Entrecerré los ojos para ver si podía identificar al hombre de espaldas a mi puerta. ¿Qué hacía ahí? ¿Quién era?
Me acerqué frunciendo ligeramente el ceño y cogí fuertemente las llaves por si tenía que clavárselo en algún lado y escapar, no me iban a temblar las manos si se me acercaba mucho con fines malignos.
El hombre misterioso se giró al oír mis pasos por el pasillo, me siguió con la mirada hasta estar a unos metros de distancia, le miré intentando descifrar quien era, ¿se habrá equivocado de puerta?
Lo ignoré y me dispuse a insertar la llave en la cerradura cuando vi de reojo como el brazo del hombre misterioso se acercaba a mi mano para a saber qué, pero antes de que me tocase, le di un golpe en la mano y alcé el brazo para darle un codazo, pero sus reflejos fueron más rápidos y lo esquivó.
—¡Ey! —exclamó agarrándome del codo para evitar otro golpe.
—¡Suéltame! —le grité de vuelta.
Me estaba poniendo nerviosa y un poco alterada por la posición en la que estábamos. No sabía su intención ni quién era. No iba a secuestrarme en plena tarde y con tanta luz, ¿no?
—Te soltaré solo si no me intentarás volver a golpear —dijo, aflojando un poco el agarre al ver como me removía.
Asentí solo para que me soltase, aunque a la primera oportunidad le iba a pegar y correr por mi vida.
El chico misterioso fue precavido, porque cuando me soltó, se alejó rápidamente y estuvo alerta por si acaso.
Chico listo.
Lo miré con recelo y lista para atacarle por si hacía algún movimiento en falso. Podía parecer una exagerada, pero nunca se sabía lo que podría ocurrir y a mí me daba mucho miedo que me pasase algunas de las situaciones que había en las noticias, o en el periódico, o en las redes sociales, o en las películas, o en los libros, o en las se...
—No te voy a hacer nada, deja de mirarme así, ni que fuera un asesino en serie —interrumpió el chico misterioso mis pensamientos.
Seguí mirándolo sin cambiar mi expresión, me crucé de brazos, pero en seguida los descrucé porque si tenía que golpearlo iba a tardar más.
—¿Quién eres? ¿Por qué estabas delante de mi puerta? ¿Por qué ibas a evitar que abriese la puerta? ¿Por qué me cogiste de esa manera? ¿Qué...?
—Eh, eh, eh —dijo, interrumpiendo mi ataque de preguntas con las manos levantadas en una señal de parar. Al ver que me callaba, me miró con una expresión que no pude descifrar y negó con la cabeza soltando una pequeña risa—. No puedo creer que ni siquiera te acuerdes de mí cuando tú misma interrumpiste en una boda y después de montar un gran espectáculo, me sacaste a rastras para huir del gran desastre que dejaste en la iglesia —mientras más iba explicando, me quedaba más boquiabierta.
—¿Tú...? —intenté preguntar después de un silencio incómodo al yo no saber qué decir.
Cerré los ojos, suplicando a Diosito que no me hiciera esto.
Por favor, Dios, Jesús, María y José, no me hagáis esto, os lo suplico. Mandadme una señal de que es mentira.
Esperé unos segundos por la estúpida señal, abrí un ojo para ver si el chico misterioso, pero ya no tan misterioso, desaparecía de mi vista por arte de magia, pero no sucedió.
Abrí los ojos —creo que si se pudiera se me hubieran salido de la cuenca— sin saber qué hacer. Lo miré detalladamente y pude ver que algunos de sus rasgos se me hacían familiares. Abrí los ojos en demasía y sin saber qué decirle al caer por fin en cuenta que este chico era el mismo al que le había destruido la boda, ¿había venido para hacerme pagar por lo que había hecho? Pero ¿cómo me había encontrado?
Joder, joder, joder.
Miré a mi alrededor, buscando algún escape para poder salir corriendo, pero el chico misterioso se interpuso en mi visión, muy atento a mí. Como una última opción de escape, tanteé con mi mano la puerta hasta dar con el pomo, intenté introducir la llave, pero al estar de espaldas y con el pulso a mil, me era imposible.
—Deja de hacer lo que estás haciendo —dijo al ver mis intenciones—. No entiendo mucho por qué reaccionas de esta manera, pero no voy a hacerte nada malo —se descolgó el bolso y en ese momento me di cuenta de que era mi bolso. MI BOLSO—, solo vengo a devolverte esto, que con las prisas te lo dejaste tirado —me tendió el bolso y me lanzó una mirada inquisitiva.
Lo cogí con las manos un poco temblorosas, revisé que todo estuviera y solté un suspiro de alivio al recuperar mis cosas.
Iba a agradecer a Dios por esto cuando el chico misterioso habló antes.
—Si te hubiera querido robar algo, no habría venido para devolverte el bolso —dijo con un tono de voz entre obvio y sarcástico.
Abracé el bolso contra mi pecho, como si fuera un escudo que me protegería de cualquier cosa. Porque sentía que en cualquier momento se me lanzaría encima de mí para cobrarse el espectáculo que monté.
—No creo que tu única intención de traerme el bolso sea una obra de caridad —dije recelosa.
Él sonrió escuetamente. Se acercó unos pasos a mí, pero no demasiado.
—Solo quiero una explicación de todo, saber quién eres y por qué interrumpiste en mi boda para detenerla —dijo después de guardar unos minutos de silencio.
—Hay una explicación para eso —dije rápidamente.
Uno de los pasos que me dijo Milla fue que tenía que intentar disculparme con la pareja a la que arruiné la boda por equivocación, aunque yo le rebatí diciendo que iba a ser difícil ya que ni siquiera sabía quiénes eran y tampoco recordaba muy bien sus caras, prefería olvidar ese día.
Pero aquí estaba este chico, pidiéndome unas explicaciones que obviamente le iba a dar porque se lo merecía, ya tenía que estar agradecida de que no hubiera despotricado sobre mí al verme y que encima me entregase el bolso con todas las pertenecías dentro.
Le propuse ir a la cafetería que estaba al lado para poder hablar mejor, aunque mi departamento estuviera a un paso, tampoco iba a ser una estúpida e invitarlo a entrar porque, al fin y al cabo, era un desconocido.
Un desconocido al que le había arruinado un día especial y posiblemente uno de sus mejores días.
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Holaaa, ¿qué tal el capítulo? Es cortito, pero esto es un borrador y en un futuro lo corregiré y editaré.
Si te ha gustado no dudes en dejar un comentario o una estrellita 😊
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Que empiece el espectáculo
Short StoryHalana y su mejor amigo trabajan en un trabajo diferente y peculiar: les contratan para que se cuelen en las fiestas y los animen, los dañen o los mejoren. En esta ocasión, ha habido un encargo especial: entrar a una boda y detenerla. Y no, no es t...