Dela Vega
Solo es un puto apellido pero todo cambia cuando miras a quien porta ese apellido.
Mi nombres es Jessica Dela Vega y antes de los 17 era una buena hija, responsable, amigable, pero ahora que todo se fue a la mierda soy lo que siempre quise...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
<<Punto de vista- Jessica Dela Vega>>
-¿Me llamaste? –Le pregunte a Dolores-
-Hay un hombre en el despacho del señor –Hablo- Le advertí que no podía entrar.
-Llame a Aguilar y a Derek –Hable antes de dirigirme a la oficina que era de mi padre-
Abrí la puerta y vi a un hombre de algunos ¿45 años?, se encontraba sentado en el sillón y en su mano había un pequeño vaso cristalino lleno de vodka.
-¿Empezamos nuestra junta? –Hablo en tono sarcástico-
-¡Estamos es un velorio no una puta sala de empresas! –Le respondí enojada- ¿Quieres saber quien regresa tomando el negocio? Hola me presento –Dije sin importancia, debía estar presente cuando se llevaran la caja al crematorio-
-Sabes, he escuchado demasiado de ti hermosa –Hablo con una extraña sonrisa en el rostro-
-¿De mí? –Le cuestione-
-Claro, la princesa de Dela Vega –Menciono- La única mujer Dela Vega familiarizada con este mundo, la hermosa Jessica.
-Odio los halagos –Respondí sin expresión- Yo me alimento el ego.
Ahora que no hay nadie en el negocio y el mio va muy bien, yo quie... -Lo interrumpí-
-No me saldré del negocio –Confirme-
-Pero puedo pagarte lo que quieras por él.
-Yo tomare el mando.
-Eso no es posible –Dijo para después tomarse el vodka—
-No es permiso, es aviso imbécil –Exclame-
-Muñeca tu vocabulario no es buen –Exclamo-
-Tus negocios tampoco son buenos, yo diría que ni para mafiosos sirves-
-Yo podría hacer un... –Empezó a acercarse a mí mientras sus ojos viajaban por todo mi cuerpo de arriba abajo-
-¿Excepción? No la necesito –Respondí retrocediendo-
Tomo mi cintura atrayéndome hacia él, rápidamente me aleje, apestaba a alcohol.
¿Qué harías si un viejo repugnante trata de tocarte? Sinceramente le hablarías a alguien o irías a la policía pero el país es corrupto y no hará nada, aquí entra mi "Justicia Divina"
-¡No tomaras el mando preciosa!
-Claro que sí, no puedes meter a las leyes porque en este mundo vale madres –Corregí- Y si es porque tu ordenas pues con más gusto.