Dela Vega
Solo es un puto apellido pero todo cambia cuando miras a quien porta ese apellido.
Mi nombres es Jessica Dela Vega y antes de los 17 era una buena hija, responsable, amigable, pero ahora que todo se fue a la mierda soy lo que siempre quise...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
•FUCK3/4•
Negociar, era fácil, más si no estabas hablando con tu secuestrador si no con un imbécil que obedecía a alguien más y si pasabas su precio todo cambiaria.
Como dicen: -¡Clásico, el enemigo se convierte en aliado!
Por otro lado sabía que con la llamada mi padre entendería que no era llamada negociador-victima, próximamente habría personas rodeando este lugar.
Alguien trataba de ser inteligente.
Un hombre se le acercó al que se encontraba parado enfrente a mí.
-Ryan debemos cambiarnos de bodega.
-¡No digas mi nombre aquí!, no podemos movernos primero porque el patrón dijo que nos llamaría para darnos la dirección de donde dejar a la chamaca, y segundo, negociamos por la chamaca.
-Entonces ¿Qué haremos Ryan? –Pregunto-
-Imbécil, imbécil, vamos a esperar quien nos de el dinero antes o cobrarle a los dos y dejar a la chamaca.
Pero claro no tenía derecho para expresar lo que quería decir, una gran cinta me lo impedía. Y no sería la típica chica que en el primer momento empezaría a gritar como loca, tenía dignidad y tampoco me iba a rebajar a ser golpeada o cacheteada por gorilas imbéciles.
Una llamada me saco de mis pensamientos psicópatas en donde, los amarraba a todos desde un techo con las manos levantadas casi colgados mientras los golpeaba, lastimaba y tal vez mutilaba por tratarme de esta manera.
-Ey patrón, dígame... -Alguien hablaba del otro lado- -Claro se la llevaremos a ese lugar cuanto antes.. -Pero necesitamos el doble. -Si el doble o no hay trato. -Excelente, ahí estaremos.
Jamás les perdonaría los malos tratos de los gorilas.
-Nos vamos lindura –Dijo otro hombre levantándome del piso, desamarrando los nudos de mis muñecas y terminar quitándome la cinta- No se te ocurra gritar, te puede ir mal.
No grité, solo tome los brazos del hombre doblándolos hacia atrás mientras gemía del dolor, lo tome del cabello y golpee su cara contra la puerta y ya tenía la nariz rota y tal vez uno que otro hueso roto.
-¿Es amenaza? –Pregunte intrigada-
Mientras seguía golpeando al hombre no me percaté que otro hombre se acercó a mi por detrás volviendo a atarme
-No llegas y matas a mis hombre linda.
-¿Por qué no gorila? Tu secuestras yo mato.
-Mira lindura solo responde ¿Quién está amarrada? –Hubo un pequeño silencio esperando que le contestara- Exacto tu, pero se que la princesa es una chica buena.