014

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Capítulo 014: 

"Malas amistades"


[FLASHBACK...]

—Por favor, solo te estoy pidiendo que me dejes verlo —las manos de _____ estaban aferradas a la reja de la enorme casa. 

Jamás había estado ahí, ni siquiera conocía la dirección exacta hasta que Margot se la dio. La mansión se alzaba como un mundo ajeno, uno al que ella nunca perteneció—. Hye-Yeong, por favor.

—¿Qué no tienes amor propio? —le respondió él con dureza—. Vete a casa.

—No tengo amor propio... lo perdí hace una semana en la cafetería. Solo... déjame decirle algo.

—No hagas esto más difícil, _____.

—Ya te dije que él no quiere ve...

Una mano firme cayó sobre el hombro del pelinegro, silenciándolo de inmediato.

—Yo me encargo.

—Sun-Oh —pronunciaron ambos al unísono al verlo aparecer.

—Te dije que yo me encargaré, Hye-Yeong —su voz sonaba baja, cargada de un fastidio que la atravesó como un cuchillo.

—Tus padres vendrán en cualquier momento. Te traerá más problemas...

Pero Sun-Oh ya no lo escuchaba. Sus ojos se clavaron en ella, sin la calidez que tanto la había hecho sentir viva. Solo decepción.

—¿Qué haces aquí? Te dije que no quería verte.

—Tú no eres así, Sun-Oh... —ella intentó avanzar, pero la mano de Hye-Yeong la detuvo con firmeza—. No puedo estar sin ti, necesito que me expliques qué te pasa, qué es lo que te tiene tan mal.

—Aparte de ser una mentirosa... ni siquiera te importó responder mis mensajes o llamadas.

—¡Tú eres quien no me contestó! Ni siquiera aten...

—Estás diciendo lo mismo que yo. No tienes nada que decirme en realidad. Te pido que regreses a tu casa.

Intercambió una mirada con su mejor amigo, y este comenzó a cerrar la puerta. Ella, desesperada, atajó con el pie.

—¡Sun-Oh! —su voz quebró mientras sentía un dolor punzante en su pie, pero más aún en el corazón—. Te esperé toda la semana, creyendo que solo estabas molesto. Quiero pensar que todo esto lo haces por tu familia. Sé que no querían que tuvieras novia, pero podemos resolverlo, podemos explicarles que...

—No es eso, ______. Cada día lo haces complicado, ya me estoy cansando.

—¿Entonces qué? ¿Es porque no tengo dinero? ¿Porque no estoy a tu altura? —empujó la puerta con manos y pie, luchando por sostener un poco de su mundo que se caía a pedazos—. Conseguiré el dinero que sea necesario, no quiero que pienses que busco robarte. ¡Lo entiendes, ¿verdad?! —su voz era un sollozo disfrazado—. Te necesito, me estoy muriendo cada día sin ti. Me siento miserable, pienso que te hice perder el tiempo y lloro, lloro todas las noches.

—Decirme que lloras por mí no hará que vuelva a querer estar contigo.

Las palabras fueron un golpe seco.

—Te amé... —murmuró ella.

—¿Me amabas? —él la miró con un desprecio frío—. Entonces dime, ¿por qué me dejaste? ¡¿Eh?!

—¡¿De qué habñas?!

—Sé feliz con quien sea, no lo sé. Pero deja de venir, deja de buscarme con la mirada en la escuela.

Love Alarm // Sun-OhHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora