021

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Capítulo 021

" Alguien te amará más que yo"

1:00 p.m.

—¿Entonces? —el psicólogo levantó la mirada, con un gesto que combinaba paciencia y cansancio.

—Pues... eso es lo que creo que me está afectando —respondió ella, con un hilo de voz que parecía quebrarse en cualquier momento.

—¿El hecho de que Margot, quien es tu mejor amiga, salga con tu exnovio? —repitió él, enarcando una ceja, como si todavía le costara creer la maraña de relaciones que su paciente estaba arrastrando. Había escuchado muchos relatos a lo largo de su carrera, pero pocos cargados con tanta traición disfrazada de amistad.

Ella asintió apenas, tragando saliva.
—¿Sí?

—Te estás aferrando al pasado, eso es lo que pasa —dictaminó él con severidad, apuntándola con la pluma que descansaba entre sus dedos. El gesto fue tan brusco que ella se encogió en el asiento, sintiéndose como si aquel objeto fuese un arma. —Te dejaste golpear.

—No me dejé... —intentó defenderse, apretando los puños sobre sus rodillas—. Ella me tomó por sorpresa.

—¿Y el segundo? —su voz fue más grave, más dura.

Un silencio se instaló, tan pesado que ni el sonido del reloj de pared pudo suavizarlo. Ella bajó la cabeza.
—Tal vez sí dejé que lo hiciera... —susurró—. ¿Eso es malo?

La mirada del psicólogo se estrechó. Ella intentó leer lo que él escribía en la libreta café que siempre llevaba, esa que, aunque estaba destinada solo para ella, parecía contener un juicio que pesaba más que cualquier sentencia.

—Sí es malo —afirmó él, poniéndose de pie sin soltar el cuaderno—. Y más si dices que te lo merecías.

Ella levantó el rostro, con ojos heridos.
—A ella le gustaba Sun-Oh... —murmuró, como si se castigara con cada palabra—. Significa que le robé el chico a mi m...

—Sí, sí, entiendo perfectamente —la interrumpió con brusquedad, como si no pudiera escuchar más.

Aquella interrupción fue un golpe en sí misma; la indignación le recorrió la piel, un enojo breve, tan rápido como una chispa que se apaga en cuanto aparece. Se desinfló apenas su mirada cayó sobre la taza de té que él le ofrecía, todavía humeante, como si aquel gesto de amabilidad fuese suficiente para contrarrestar la crudeza de sus palabras.

—Gracias —dijo en un hilo de voz, tomando la taza.

—Dime, ____ —el psicólogo regresó a su silla, cruzando las piernas con un aire que mezclaba autoridad y compasión medida—. ¿Ella te dijo que le gustaba?

—No... —ella negó con la cabeza, bebiendo un sorbo entre frío y caliente—. De hecho, se negó muchas veces.

—¿Ellos dos eran novios antes del beso?

—¡Claro que no! —exclamó, indignada -Y dudo que lo sean...-

El psicólogo soltó la pluma de golpe, alzando la voz por primera vez en toda la sesión.

—¡Entonces la culpable fue Margot! Indirectamente así fue —golpeó la mesa con la mano, y su voz resonó en las paredes como un eco desesperado—. ¡Margot fue la culpable! Tú solo seguiste lo que tu corazón mandaba, lo que tus ojos y todo tu ser deseaban. Ella no fue sincera, te negó sus sentimientos por ese apuesto modelo, y ahora tú cargas con la culpa que no te pertenece.

El corazón de ella latió más rápido. El nombre de Sun-Oh atravesó la conversación como un cuchillo.


—¿Y cree... —su voz tembló, atorada en la garganta—, cree que Sun-Oh sienta algo por ella?

Love Alarm // Sun-OhHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora