V. Recuperando Lazos

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Cada vez que Mikasa pensaba en la palabra vacaciones, lo primero que se le venía a la mente eran esos veranos cuando su familia, los Jaeger y los Arlert iban a la playa. Se recordaba a sí misma embobada mientras observaba desde la lejanía a su madre tomando el sol recostada sobre la tumbona, y a su padre a un lado bebiendo el agua de un coco mientras platicaban a gusto.

La imagen de sus padres felices mientras ella, Eren y Armin jugaban con la arena haciendo castillos por doquier le traía mucho confort.

Mikasa había pensado mucho en su familia durante esos días. Las palabras de Eren le habían pegado duro y la culpa por no visitarlos nunca o llamarlos si quiera, la carcomía. Desde chica tenía tendencias a caer en ese círculo vicioso en el que, si no hacía algo desde un inicio, lo evitaba completamente por vergüenza a ser criticada después. Le daba miedo que su madre la llamara hipócrita por mostrar interés momentáneo sólo por su sentimiento de culpa, pero a la vez era consciente de que cada mes que pasaba sin saber de sus padres agrandaba ese abismo que ella había provocado por su falta de comunicación y afecto.

El martes recibió una inesperada llamada de Armin, le dijo que quería que se volvieran a reunir, sólo que en esta ocasión serían Eren, ella y él los únicos presentes. El rubio parecía tener intenciones de recuperar los lazos entre los tres y su actitud positiva y comprensiva la reconfortaba mucho.

El miércoles por la tarde se vieron en el centro de la ciudad.

Vio por primera vez a Eren peinado con el pelo recogido en un chongo, sin usar su parche y en general, con una apariencia más aliñada.

— ¿Por qué no te has cortado el pelo? —le preguntó mientras caminaban hacia un restaurante para comer juntos. — Antes odiabas el pelo largo, incluso nos decías a Armin y a mí que nosotros también lucíamos mejor con el cabello corto.

— Estuve en la escuela militar, ¿Recuerdas? Después de no sé cuántos años obligado a llevar la cabeza rapada y sentir todos los días que había dejado de ser yo para convertirme en Connie terminé desarrollando traumas.

— Cierto, jamás viste a Eren con la cabeza rapada. Creo que tengo fotos... —Armin empezó a buscar en la galería de su celular. — La única forma en que podíamos distinguir a Eren de Connie era por sus cejas y el color de sus ojos.

— No seas exagerado —exclamó el castaño levemente irritado.

Después de unos segundos, Armin le mostró a la chica una foto donde Eren, Marco, Connie, Sasha y él la pasaban bien en la playa. Miró sólo unos instantes la cabeza de Eren pues centró su atención en la escena donde todos parecían felices.

— ¿Cuánto tiempo tiene esa foto? —preguntó curiosa.

— Ahh, no lo sé. Teníamos 21, creo, fue la vez que organizamos un roadtrip por toda la isla, el año siguiente Eren se iba a Marley de intercambio y yo a Alemania, entonces aprovechamos al máximo el tiempo juntos.

— Vaya chicos, hay tanto de lo que me perdí —expresó con tristeza. Armin puso su mano sobre el hombro de Mikasa en señal de apoyo y la miró sonriente.

— Da igual, ahora que estás de vuelta podemos recuperar comunicación y vernos más seguido —sugirió con alegría. Mikasa asintió alegre.

Los tres entraron a un restaurante de comida italiana, solían ir ahí cuando recibían su mesada y siempre pedían la pizza de autor que vendían en el lugar pues era su favorita.

— Espero que los pueda ver más seguido, ya he decidido que iré este fin de semana a la fiesta del papá de Armin, quiero ver a todos, los extraño bastante —anunció animada.

HILO ROJO (EREMIKA AU)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora