Capítulo 11

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JESS

No mirar a Killian durante todo el tiempo que estuve en casa de Damián, fue una de las cosas más difícil que he tenido que hacer en la vida, pero mi corazón dio un vuelco cuando la miré por el rabillo del ojo y al ver su cara de decepción y enojo, no mentiré, fue algo que me devolvió una chispa que pensé que nunca volvería a sentir para mi. Esas emociones solo pasaban cuando sentías algo por alguien, ¿cierto? Y no me importa que fueran emociones negativas, solo sé que mi chica siente algo por mí.

Asentí al chico que estaba en la puerta del apartamento de Killian cuando abrió la puerta para mí. Tenía una misión y no podía fallar. Había pedido un consejos a Sam de cómo tratar de conquistar a Killian de nuevo, el hombre solo se rió y me dio la mejor idea que he escuchando en mi vida, ósea, aún no entiendo por qué no se me había ocurrido. Aún recuerdo lo que me dijo.

—Pon un bebé en ella Jess.

—¿Y si se enoja? —Mire hacia la clínica aún sentado en mi auto.

—¿Eres el hombre de su vida?

—Maldicion que si lo soy.

—No veo porque tiene que enojarse con el hombre de su vida.

—Tienes razón.

—¿Cuándo no la he tenido?

Mire a las vitaminas en mis manos y sonreí. Entré a su baño y busqué en donde ella guardaba sus pastillas anticonceptivas y las intercambie rápidamente. Entrando el paquete de los anticonceptivos en mi bolsillo salí de su apartamento, guiñando un ojo al chico de la puerta, todo quedaría entre nosotros.

Mi felicidad no podía ser arruinada por nada, iba a recuperar a mi chica.

KILLIAN

Tome una cucharada del helado de vainilla con oreo que tenía en mis manos, hoy tenía deseos de beber algo de tequila, pero sabía que no podía ir por ahí, así que cambie el alcohol por azúcar. Estaba mirando el la ley de los audaces y sonreí cuando Harvey hizo una de sus entradas.

¡Viejo sabroso!

Así que cuando tocaron la puerta no me lo esperaba, esperando que no fuera Jess me arreglé la pijama que tenía puesta, pasando por delante del espejo me arreglé el pelo. Cuando abrí la puerta, fruncí el ceño al arreglo florar que estaba enfrente de mi puerta, sin miedo a nada, lo tome, supuse que uno de los chicos de Jess lo trajo hasta aquí.

Lo deje en la mesa de centro  y tomé  la tarjeta luego de oler las flores, sonreí cuando leí lo que decía.

Tal vez no quieres ninguna responsabilidad conmigo,
pero yo sí quiero tenerlo todo contigo.

—JPD

Extraña tarjeta, pero aun así sonreí por qué el regalo era de Jess, tal vez no estaba perdonando al tonto en mucho tiempo, pero me agrada que aún siga pensando en mi, después de esta tarde, llegue a pensar que ya no lo hacía.

Enamorada de un mafiosoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora