Capítulo 5

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Parte 1

Milo no dejaba de mirar a su alrededor.

—¿Qué crees que estás haciendo? —preguntó, sin dejar de escudriñar el entorno.

—Ya lo verás —respondió Jayla, cruzando los brazos con aire despreocupado y una sonrisa misteriosa.

En el suelo, detrás de los jóvenes, apareció entonces un círculo mágico que se trazó con líneas finas y brillantes. La geometría giró un instante y, en medio de ese resplandor, Alexei se materializó con la elegancia que le era natural.

—Hola de nuevo, qué gusto volverte a ver, Hana —saludó el mago con una sonrisa, inclinando apenas la cabeza hacia la joven de cerquillo.

El color subió de inmediato al rostro de Hana; todo lo vivido la noche anterior en aquella cafetería volvió en oleadas de vergüenza. Se llevó una mano al abdomen, sintiendo el latido acelerado. Milo, por su parte, ladeó la cabeza y dejó que su mirada se posara en Alexei con recelo controlado.

—Capturar a un bicho nunca había sido tan fácil —comentó el mago, dejando entrever una sonrisa más aguda que amable.

La expresión de Hana cambió, y por un instante su mirada buscó el suelo. Alexei no había terminado; dio un paso adelante y su tono se volvió algo más serio.

—Eso me gustaría decir —añadió con aire arrogante—, pero Hana necesita tu ayuda, así que debes estar agradecido por eso. Además, supongo que eres lo suficientemente astuto como para saber que no corrías peligro; de lo contrario, tu reacción habría sido completamente diferente a solo quedarte quieto.

Milo escuchaba aquellas palabras, como si terminara de darle toda la razón. Alexei clavó la vista en Hana y, señalando con el dedo, marcó la condición que cambiaría su rumbo.

—Hana, solo te permitiré ir a Eupheos bajo una condición.

Ella alzó la cabeza con sorpresa, y la respiración aún entrecortada.

—¿C-Cómo dices? —balbuceó, frunciendo el ceño por la incredulidad.

—Te lo digo porque sé que ahora mismo estarías yendo a una muerte segura, y eso no pienso permitirlo. Por ello... si quieren hacerlo, primero tendrían que vencerme.

—¿V-Vencerte? —Hana recordó, con un escalofrío, la demostración de poder de Jayla. Milo, que había permanecido al margen, observó la escena sin intervenir; sabía que su palabra solo tensaría más las cosas.

—¿Entiendes la situación? —preguntó Alexei.

Luego de unos segundos de silencio, Hana contestó con cierto temor y desconfianza.

—¿C-Cuál es la condición ahora?

Alexei se acercó entonces con calma y, como parte de su gesto, hizo aparecer en su mano tres colgantes que brillaban con un aura tenue. Los sostuvo ante Hana; ella abrió la palma con una mezcla de duda y obediencia, recibiendo uno de estos. Con la misma atención el mago ofreció los otros dos a Ireth y Aiko.

—Es simple —explicó luego de dejar los colgantes en las manos de las chicas—. Tendrán que permanecer por un tiempo como miembros de Neo Génesis.

—¡¡¿Ehhh?!!

La condición causó sorpresa en las tres jóvenes, quienes no pudieron evitar reaccionar con sorpresa.

—Permanecer aquí te dará lo necesario para ir a Eupheos con confianza —explicó Jayla con naturalidad, como si hablara de algo inevitable.

Alexei completó su frase sin apartar la mirada de Hana.

Astra Vol. 04Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora