Capítulo 7

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Parte 1

—Necesito que te encargues de eso, ya dije cuánto te pagaré —la voz de Jayla sonó ligera, casi despreocupada, como si la conversación no tuviera importancia.

—¿Bromeas? —Milo alzó la mirada, con una media sonrisa incrédula—. No hago esa clase de trabajos y menos por una moneda de oro. Si es algo personal, deberías ir tú misma. Deja de encargárselo a otros.

—¿Eh? Pero si el pago es bueno... —pausó un segundo, y sus ojos se iluminaron con una chispa de travesura—. ¡Ah, ya sé!

Chasqueó los dedos y, en un parpadeo, desapareció de su vista.

Milo apenas tuvo tiempo de fruncir el ceño antes de sentir su presencia justo detrás.

La joven apareció suspendida en el aire, tan cerca que su sombra se proyectó sobre él. El viento se agitó en torno a ambos, distorsionando el calor del entorno.

Mientras Milo permanecía inmóvil, Jayla acercó lentamente el rostro, con sus labios quedando a escasos centímetros del oído de este.

—Entonces te daré algo mucho mejor... —susurró, con un tono suave y provocador.

El sonido de la delgada voz de la joven no pareció, a simple vista, causar alguna clase de reacción en Milo, sin embargo, avanzó unos pasos para alejarse y luego volteó a verla.

—Ya te he dicho que no pienso hacer lo que pides —refirió con calma.

—¿Ehhhh? Te aseguro que lo pensarás en cuanto sepas lo que te voy a ofrecer.

—......... —Milo guardó silencio unos segundos, luego exhaló despacio—. Está bien, voy a escucharte, pero ya te advierto que no cambiaré de opinión.

—Fufufu... entonces escucha esto —Jayla descendió lentamente, dejando que sus tacones tocaran el suelo con un eco firme—. Te enseñaré... a usar la auténtica magia de aire.

—...... —tras unos segundos, Milo arqueó una ceja—. ¿Huh?

—Tal vez no lo sepas, pero durante nuestro enfrentamiento pude darme cuenta de que no dominas la magia de aire, o al menos no como para utilizarla en una pelea seria.

¿Cómo llegó a esa conclusión? ¿Realmente se dio cuenta? O será que... trata de hacer que yo mismo acepte algo de lo que realmente no está segura.

—¿Qué te hace creer que lo que dices es cierto? —preguntó él, en tono controlado—. Sabes muy bien que no utilicé todo mi poder en aquel momento.

—Es simple —la pelirosa levantó el dedo índice frente a su rostro, con un gesto seguro—, no lanzaste ni un solo hechizo. Te defendiste y atacaste usando solo ráfagas de aire. Puede que tengas bastante poder, pero eso solo aumenta la fuerza de las ventiscas, y aun así será inútil si enfrentas verdaderos hechizos mágicos.

Milo esbozó una leve sonrisa.

—No puedes subestimar la fuerza del aire. Aunque te parezca tonto, puede ser suficiente para resolver una pelea.

—No voy a negar eso —Jayla se encogió de hombros—, pero creo que ni a eso podrías llegar ahora mismo. Te lo puedo asegurar.

—Tal vez tengas razón... pero no tengo intención de seguir tu juego.

Jayla sonrió ampliamente, moviendo el dedo frente a él.

—¿Entonces qué piensas de esto? Un enfrentamiento de una sola oportunidad, utilizando nada más que la fuerza del aire. Si me derrotas... te vas.

Juegos, más juegos... realmente tiene un comportamiento bastante infantil.

—Es realmente sencillo —añadió ella, con una sonrisa traviesa—, puedo dejarte ir así de rápido.

Astra Vol. 04Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora