Capítulo 8

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Matt

Se fue, la pequeña arpía se fue y me dejó con una erección de mil demonios. Lo peor de todo es que no me contesta el bendito teléfono y no sé por qué demonios tengo tantas ganas de ir a buscarla.

Mierda.

Reservo mi vuelo de regreso a los Ángeles para mañana temprano, ya tengo una reunión con un cliente muy importante y mi estadía en Georgia ya no puede extenderse más.

Reviso los documentos que Kate me envía mediante el correo. Su situación no mejora y me llamó muy deprimida porque la única agencia con la que contaba quiere cancelar sus pagos debido a que según ellos no cumple con los parámetros necesarios para una nueva campaña.

Intento ayudarla en lo que puedo y tan pronto llegue a los Ángeles le daré su caso a un colega de esa rama. Lo mío son los divorcios y aunque quiera ayudarla no es mucho lo que puedo aportar en su caso.

Marco su número al terminar de revisar los documentos y afortunadamente no tarda en responder.

— Dime que puedes hacer algo— su voz suena llorosa y me trago las ganas de decirle que lo único que puedo hacer es amarla.

— No lo sé, Kate. No veo nada malo en tu contrato, creo que ellos llevan la de perder, pero no quiero darte esperanzas— soy sincero.

— Odio éste país, odio estar aquí sola— solloza— ¿Por qué todo me sale mal, Matt?

— ¿Discutiste de nuevo con él?

— No me apoya, la situación acá es horrible y no puedo regresar a los Ángeles por la niña, Erick no lo permitiría.

— Todo se va a solucionar, nena, ya verás.

— ¿Tú cómo estás? Lamento no haber podido preguntar antes, yo... Estaba muy abrumada por todo.

— Entiendo, pues estoy muy bien y francamente feliz de escucharte aunque estés triste.

— Gracias, Matt— dice de repente.

— ¿Por?

— Por escucharme, por estar siempre para mí a pesar de que...

— Sólo olvídalo, nena. Yo ya lo hice— me vuelvo a tragar las ganas de decirle lo que realmente siento.

No quiero asustarla ni mucho menos presionarla, lo que realmente quiero es volar hasta dónde está y traerla conmigo.

— Te extraño— digo.

Guarda silencio y la llamada se vuelve un poco incómoda.

— Mañana vuelo a los Ángeles— intento arreglarlo— hablaré con un colega de tu caso y luego te llamo ¿Está bien?.

— Te lo agradezco mucho, Matt. En verdad— escucho a la niña llorar— Debo irme ¿Vale? Qué tengas un bonito día.

No me da tiempo responder y me quedo mirando la pantalla de mi móvil, a la foto de nuestra graduación dónde estábamos juntos y felices.

Extraño lo que fuimos y deseo volver a eso .

Me dispongo a darme una ducha antes de ir a visitar a Amy.

Abro el grifo y la imagen de la pequeña arpía me llega la cabeza logrando ponerme duro de nuevo. Se veía tan apetecible gimiendo mientras se frotaba contra mí...

Aún me sorprende haberme contenido anoche y me jode no haber podido terminar lo que comenzamos esta mañana.

Evado esos pensamientos, no pienso pajearme cómo un adolescente al que dejaron caliente.

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