Matt
Observo ansioso el móvil a la espera no sé de qué, me fastidia pasar tanto tiempo sin hablar con Harley porque prácticamente hablábamos a cada instante y hoy hace exactamente tres días que no lo hacemos.
Mi clienta lleva tres horas parloteándome acerca de su caso y no le he puesto la más mínima atención porque mi cabeza sólo divaga con las cosas que quiero a hacerle a esa pequeña traviesa que no sale de mi cabeza.
Es increíble cómo una noche de copas pudo cambiar tanto las cosas, nunca la había visto de la forma en que la veo ahora. De hecho nunca he tenido ningún mal pensamiento acerca de ella hasta que la ví masturbándose.
Que coño más rosado que tiene.
—... Quiero absolutamente todas las empresas ¿Me está escuchando?— pregunta mi clienta.
— Claro que sí— no tengo ni la menor puta idea de lo que dijo así que finjo releer su caso.
Mildred Hold, 34 años, escritora, sin hijos y esposa del dueño de varias multinacionales. No me sorprende que quiera las empresas.
—No creo que eso sea posible, señora Hold. El motivo de la demanda es por adulterio de su parte— señalo— francamente creo apelar por un 30% ya es suficiente.
— ¡No quiero un 30%. Lo quiero todo!— exige golpeando el escritorio— para eso te voy a pagar una buena cantidad de dinero. Además tengo muchos contactos que te pueden beneficiar, así que más te vale ganar la demanda y dejarlo en la ruina.
No insisto ya que francamente no estoy de humor para ésto, de hecho si acepté llevar su caso fue sólo para devolver a Dereck el favor con Kate, nada más.
La puerta de mi despacho se abre dándole paso a mi secretaria junto con...
¡Joder!
—¿Qué se supone que haces tú aquí?
—Dime qué no eres Mildred Hold— le dice a mi clienta ignorando mi pregunta.
Mildred la mira despectivamente antes de asentir.
— ¿Tú eres?
— Harley Dasthon, la abogada del señor Holt.— contesta la rubia.
No me jodas.
—¿Hablas en serio?— le pregunto.
—¿Tengo cara de estar bromeando?
—¿Se conocen?— pregunta mi clienta.
— ¡No!
— ¡Si!— contesto al unísono.
—Solo somos colegas— explica ella arreglando su cabello.
Reparo sus medias negras y su falda, el traje que luce la hace ver más madura y profesional.
Lo de profesional no lo dudo, pero lo de madura lo pongo en juicio.
— ¿Dónde está tu cliente?— pregunto pasando mi mano por el rostro.
—No pudo venir, tuvo un percance— contesta tomando asiento.
Al sentarse su falda se sube un poco más y debo tomar un poco de agua ya que la boca se me seca al recordar lo que hay debajo.
Maldita sea ¿Qué me hizo?
— Seré breve, aquí está la demanda, solo debe firmar y listo,— me entrega el documento— podré regresar ya mismo a Georgia para mi sección de spa.
— No, pues no lo dudo, cariño— dice la mujer mirando los documentos— estoy segura que mi marido te pagará lo suficiente como para que te vayas a Dubái. Yo no pienso firmar eso, quiero a ese infeliz en la ruina y punto.
Harley cruza mirada conmigo y de inmediato la aparto. Ya me encuentro lo suficientemente embobado.
—Sra Holt, ¿Por qué no se retira y deja que entre colegas lleguemos a un acuerdo que beneficie a ambas partes?— le pido.
La mujer no está dispuesta a negociar y yo no estoy dispuesto a seguir aguantando su discurso del por qué ella merece todo.
— Te lo advierto, no quiero ningún 30%— me señala— lo quiero todo.
Sale del despacho dando un portazo y ni siquiera se preocupa por despedirse.
— ¿Se puede saber por qué no me dijiste quién era tu clienta?— me reprocha Harley.
— Por dos razones, muñequita— sus mejillas se tiñen y por primera vez lo noto.
¿O ya lo había notado antes?
— La primera porqué no me lo preguntaste y la segunda porqué tampoco querías hablarme.
— ¿Quería?— pregunta enarcando una ceja— quería suele a pasado ¿Sabes? Suena como qué antes no te hablaba y ahora así y pues la realidad es que ni antes ni ahora. Yo aún no pienso hablarte.
— ¿Segura? Porque yo veo que lo haces— la molesto.
—Pudréte, Matt— se levanta del asiento y no lo pienso.
La acorralo contra la pared.
—¿Me tienes miedo, Har?
Su respiración se entrecorta cuando nuestros cuerpos chocan. Su pequeña nariz de ratón se enrojece mientras sus ojos tratan de mirar a cualquier lugar menos a los míos.
— ¿Dónde está el sarcasmo, Harley?
— Con o sin sarcasmo igual la sigues teniendo pequeña— suelta desafiándome.
Lo admito. Me la puso dura.
— ¿Quieres confirmar?— la hago sentir mi erección cuando me pego más a ella.
Intento besarla, pero nuevamente aparta la cara y mi boca queda junto a su mejilla.
— No quiero besos, no eres mi novio— me recuerda.
— Tampoco quiero serlo.
No miento, lo único que quiero es que me baje la dureza que ella misma levantó.
— Lo único que quieres es meterte en mis bragas— replica.
— Y aparentemente tengo que embriagarte de nuevo.
No escucho su respuesta porque el dolor en mis malditos huevos me dobla por completo punzándome todo por dentro.
— Yo no soy ninguna de tus putas de una noche, Matt— arregla su falda— te veré en el hotel Harrison, esta noche a las nueve.
¿Está hablando en serio?
— Ya me dejaste sin huevos— espeto.
— Tu problema, no el mío.
Pone la mano en el pestillo y antes de que pueda salir le digo:
— Loca. Estás malditamente loca, Harley.
— Y tu estas impotente, Matt. Pequeña e impotente.
Cierra la puerta al salir dejándome con el ego y los huevos rotos. Recuperando un poco mi dignidad logro incorporarme riendo por lo bajo gracias a la osadía de esa bruja.
De algún modo me recuerda a Kate, también ella me puso las mil trabas antes de caer, sólo que con Harley es diferente.
Ella no me pone trabas, ella me enciende y coloca la humedad que puede calmar mi fuego a poco centímetros de mi cara.
Ella sólo se burla de mí y eso de alguna manera logra prenderme más
De esta noche no pasa de que pruebe esa húmedad...
~~~~~~~
ESTÁS LEYENDO
LOVE
RomanceElla es una cura para aliviar su dolor... Pero por más que quiera su corazón sigue latiendo por un viejo amor... _______________♡♡♡♡___________ Ésta historia está protegida y registrada bajo los derechos de autor. Cualquier copia, adaptación o modif...
