Quinto capítulo

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San Miguel Arcángel, protector de las almas.

Sara corrió detrás de Sofía que iba directo a la iglesia, sus pies lograron detenerse entre las grandes hojas de madera persignandose frente al Cristo. Sofía recorrió en las orillas de los asientos, viendo los diferentes santos con gran asombro; primero vio a Santo Toribio Romo, del otro lado encontró a San Miguel Arcángel, su figura le hizo sentir a Sofía paz y se dio cuenta que era el indicado para ayudar a su hija.

Se acercó a la majestuosa imagen, tenía unas grandes alas blancas aterciopeladas, una armadura dorada indestructible, sostenía una balanza y se encontraba pisando un demonio al que temía de su presencia. Sofía no lo pensó más para hincarse ante la imagen, cerró los ojos de inmediato y persignandose como despedida al santo que le cambiaría la vida.

Al salir de la iglesia, vio a lo lejos a su hija, caminando entre la gente en busca de algo con el rostro asustado. Sofía corrió rápido entre la gente; justo antes de llegar, escuchó un zumbido en su oreja, con su mano aleteo para espantar a aquel insecto volador, sin embargo, al voltear, era una mosca grande, conocida como
Tsé-tsé , la mosca más peligrosa del mundo.

Las Almas Deborah CrabbsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora