-In nomine Dei Nostri Satanás Luciferi Excelsi!.
En el nombre de Satan, Señor de la Tierra, Rey del mundo, ordenó a las Fuerzas de la Oscuridad que inviertan sobre mí su Poder Infernal, abran de par en par las Puertas del Infierno y salgan del Abismo para saludarme. Como su Hermano y Amigo concededme las indulgencias de las que hable....-antes de terminar la frase, una señorita interrumpió la oración.
-Alto!, no quisiera hacer esto.-mencionó Dorothy.
-Cállate, si no quieres entonces salte - dijo enojado Billie en voz baja señalado la salida de la estancia.
Dorothy enojada salió frenéticamente, justo antes de salir se encontraba uno de los tantos sellos de Baphomet, a lo que arrancó y metió dentro de un libro satánico que llevó consigo, echándose por último a correr.
-No puede ser en que me he metido. Bueno al menos tengo pruebas de lo que acabo de ver - dijo por último viendo el libro.
Corrió por toda la calle principal hasta llegar a la estación de policía, iba entrando al estacionamiento, pero algo hizo detenerla de su acción.
-Por Dios!, será mejor ya no meterme en problemas, puede ser que salga también perjudicada.-mencionó por último dando marcha atrás. -Qué será de mi. Y si, me los llego a encontrar, son capaces de matarme; bueno, primero será mejor deshacerme de este libro.
Caminó hasta llegar al centro de la gran ciudad, pensaba como deshacerse del libro; justo a media calle, volteó hacia arriba, un letrero con letras grandes indicaba el nombre de aquella vieja biblioteca principal del lugar. De un empujón abrió las hojas de madera, tras la chaqueta, ocultó el libro y se encaminó a la recepción que se encontraba al centro.
-Buenas Noches Señorita, algo en la que la pueda ayudar?-mencionó una anciana postrada en la recepción.
-No, muchas gracias. Sólo quisiera echarle un vistazo -musitó conociendo con la mirada la gran biblioteca.
Caminó tras los pasillos, de repente su mente recordó a lo que iba, volteó la mirada para percatarse que nadie pudiera verla, buscó un hueco entre los libros, y metió el empastado entre ellos, para después salir huyendo.
-Señorita, pasa algo? -preguntó la anciana al ver que se dirigía con rapidez a la salida, pero Dorothy hizo caso omiso a la pregunta de la anciana.
Dorothy, caminaba entre las calles llorando, hasta que vio una iglesia a la que entró persignandose.
Caminó hasta el altar en frente del Cristo y rompió el llanto.
-Lo siento Señor, pido tu perdón, perdón por lo que acabo de hacer.Deborah corrió para pedirle disculpas. El encargado extendió su palma y se acercó a ella, donde le pregunto que libro quería, ella le enseñó el empastado.
Había salido con una sonrisa, por fin había conseguido el libro. Los cálidos rayos del sol le daban la bienvenida a la alertante noticia que tenía que llegar pronto a su casa......Bienvenida Señorita Deborah, acaba de abrir el mundo profundo y esotérico del mal. Me queda sólo decirle por último, Dios la ampare.
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Las Almas Deborah Crabbs
Misterio / SuspensoLa Historia en la que ni el bien ni el mal salen ganando.