CHAPTER 13

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Amy retrocedía a pasos pequeños y silenciosos, teniendo mucho cuidado en provocar algún ruido. Intentaba evitar ser vista; tenía que hallar la manera de salir de ese lugar lo más pronto posible, pues con la sola presencia de aquel caballero, sus nervios la traicionaron a tal punto de no permitirle pensar con claridad.

Se sintió presionada, pues ese era el momento para pensar rápido si quería evitarlo a toda costa. Lancelot no tendría piedad de Amy si llegaba a toparse en algún momento con ella. Él la quería muerta, y esa idea seguía en pie.

El de la armadura de plata andaba en busca de la persona intrusa. Aquel guerrero era alguien implacable, peligroso si varios atentaban contra su furia. Sus víctimas hubieron suplicado por piedad cuando se enfrentaron a él, puesto que él no era muy benevolente.

Las penumbras podrían camuflar perfectamente su pelaje azabache, pero el sonido pesado del metal rozando delataba sus movimientos.

Sin duda, Lancelot estaría listo para cualquier emboscada...

«Por Caos, no me puede pasar esto, no me...», sin querer, su espalda se topó con una vitrina, y pronto se oyó el romper de un cristal en el suelo.

Lancelot volteó hacia su dirección y ella de inmediato se ocultó debajo de una de las mesas rectangulares contiguas, las cuales se hallaban cubiertas por manteles blancos.

—Nadie escapa de mí, ¿¡me oíste!? —bramó amenazante. Creyó haber visto algo rosáceo pasar en un destello antes de perderlo de vista. Amy nunca sintió tanta tensión y tanto miedo como en ese momento. Su contrario hubo enloquecido. Si se enteraba de que era ella quien estaba en ese lugar, estaría en graves problemas— ¿Acaso eres tú, Adeli? Porque tengo mucho de qué hablarte, y no te agradará saber de qué se trata.

¿Por qué mencionaba a esa chica otra vez? «¿Acaso ya se dio cuenta? ¿Logró notar mi presencia?», pensó la eriza.

Lancelot parecía perderse en sus más nostálgicos recuerdos.

—¿Cómo pudiste... traicionarme? —dijo en un murmullo que terminó pronto en un rugido de guerra, y una de las mesas sufrió la ira de su espada Arondight— ¿¡Cómo pudiste hacerme esto, cuando estaba empezando a considerar tus sentimientos!? ¡Creí que eras diferente!

Amy, desde su lugar, escuchaba cómo aquel individuo expresaba a gritos sus desilusiones. No pudo evitar sentirse triste por el caballero, por las palabras que estaba soltando en su momento de ira. ¿A qué se refería con empezar a considerar sus sentimientos? ¿Acaso Adeli tenía sentimientos por Lancelot?

Tú eres la única culpable de todo esto. —recordó cómo en su futuro, su verdadero presente, el espectro de Lancelot le había dicho esas palabras, y cómo las arrastraba, lleno de impotencia y decepción. — Tú... tú me quitaste la vida, me engañaste... Creí que podía confiar en ti lo suficiente, creí que eras diferente, que no me veías de la misma manera que los demás... Fui un iluso al creer que había sentido algo por ti.

O cuando pidió una explicación, porque no lograba comprender del todo la gravedad del asunto.

Eso deberías saberlo tú. —hubo replicado mirándola receloso— Ese delito que has cometido hace tanto tiempo, el arrebatarme lo que me correspondía de vida no fue nada para ti.

>>Hay cosas de las cuales ya es tarde para arrepentirse, entre ellas las vidas que arrebaté, vidas inocentes que no tenían razón de perecer. Quería cambiar en ese momento, no ser lo que todos conocían de mi persona. —. El caballero había apretado fuertemente sus puños, exponiendo la frustración de no poder volver a su pasado y remediar todo — Hasta que tú...

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⏰ Última actualización: Aug 05, 2024 ⏰

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My helpless Rose (Original version)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora