Estar presente en el aposento del Caballero del Viento logró transmitir una inexplicable tranquilidad a la invitada, y quizás algo de seguridad para liberarse.
No tenía a nadie que ella conociera a excepción de Rouge y Arthur. Si algo sabía Amy, era que podía contar con ellos dos. Pero debía tener mucho cuidado en revelar ciertos detalles, en especial de dónde provenía ella y quién era en realidad.
Era probable que Rouge ya lo supiera por el hecho de haberla reconocido y visto en sus premoniciones; pero el resto no debía saber nada...
-Contarme o no lo que ha sucedido, será decisión tuya -le aclaró el caballero tras invitar a la de melena rosada a tomar asiento en el sofá-. Sea cual sea, yo la respetaré.
-Gracias, sir Arthur... -respondió ella, guardando silencio apenas le agradeció, no sabiendo cómo ni por dónde comenzar.
El de ojos cetrinos asintió, y fue a su alacena por algo de té para ambos. Su espada se desenfundó de la vaina de su portador y levitó frente a la invitada, sorprendiendo un poco a la aludida.
-Un placer contar con su presencia, señorita Rose -inició aquella espada-. Mi nombre es Caliburn.
Amy había leído algo acerca de una leyenda que implicaba la existencia de la espada frente a ella. Ahora que reconocía su existencia en aquel tiempo lejano
-El placer es mío -respondió con voz apacible, aunque poco después bajó la mirada.
Al notar el silencio de la visitante, Caliburn decidió permanecer callado hasta que su portador pícaro siquiera se asomara por la puerta.
Al cabo de unos minutos, Arthur regresó con una bandeja en manos, llevando un par de tazas con aquella infusión de hojas de jazmín. Dejó lo traído en una mesita ubicada frente a ellos, dispuso a tomar asiento junto a la de melena rosa y se mantuvo expectante en medio del silencio.
La joven emitió un suspiro, después de pensarlo mucho. Estaba algo nerviosa; sin embargo, hacía lo que podía para mantenerse calmada.
-Como sabrá, yo... he ido a ver a Lancelot -apenas inició, los recuerdos llegaron fugazmente a su memoria-. No sabía si era oportuno entrar o no. Quizás hubiera sido imprudente de mi parte, pero lo hice, y no tuve opción -contó ella, mirando hacia alguna parte del suelo-. Entré a su aposento y... todo estaba en silencio y entre pemumbras...
Arthur ni Caliburn comentaron nada, pero asintieron en silencio, y el primero señaló que continúe.
-En un principio creí que Lancelot había abierto la puerta... Pero nadie se encontraba adentro -continuó ella- Yo... traté de hacerlo todo rapido. Estaba muy nerviosa y no deseaba causar problemas con mi presencia.
¿Tenía que seguir contando?
-Entonces lo vi... -su voz tembló en esa oración- E-estaba detrás de mí. M-me tomó por sorpresa y yo... al principio no pude siquiera soltar una palabra. Intenté tranquilizarlo, pero m-me dijo tantas cosas que no pude procesar a tiempo... Y-Y me atacó... -al dar una pausa, la chica miro su mano afectada. Durante su relato, tuvo ganas de llorar y esconderse de Lancelot; sin embargo, hizo acopio de su voluntad para no soltar ni una lágrima- Estaba furioso y con ganas de matarme...
-¿Por qué? -inquirió sir Arthur, un tanto preocupado al notar el estado de su acompañante, e interesado por lo último que le contó- Sí, tengo entendido que Lancelot hubiese reaccionado de esa manera con cualquier desconocido, pero...
Arthur se interrumpió al pensarlo por un momento. Sí, había notado algo diferente respecto a la declaración de Amy, no sabía qué, pero lo presentía. Estaba confundido.
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My helpless Rose (Original version)
FanfictionNo sé si pensar en mis actos‚ sentir mis latidos acelerar ante tu presencia; contemplarte hasta que el último rayo ilumine tu mirada llena de inocencia. Entre la oscuridad‚ estoy en vela‚ cuidándote y pensando en ti‚ sin importar las consecuencias...
