Los argumentos de la Operación Romance se habían puesto más intensos que antes, pero lo más horrible fue la idea que se expresó para cumplir la misión. Starscream se lamentaba demasiado, podía sentir un gran dolor en su chispa. Quería llorar, todo este tiempo pensaba en traicionar a su lord, si lo ve como un inútil, entonces podría demostrar que quiere unirse a los Autobots si es que se lo otorgan. Un sentimiento algo cliché de la culpa. Su procesador mostraba que ya se arrepentiría tarde o temprano al cumplir su misión.
Los Decepticons mintieron con haber tenido una misión muy importante para iniciar, por ello le habían pedido permiso a Megatron de salir en la busqueda. Por suerte se les otorgó salir mientras ellos se sintieron aliviados de que su plan no fuera descubierto aún. La lástima aún invadía a Starscream durante el recorrido pensando en todas las cosas buenas y malas que ocurrirían luego, quería sentirse consolado por sus compañeros, y más por Knockout, quien le otorgó más apoyo durante su trabajo como tal. Y decir que la misión era en unas montañas invadidas, en realidad se trataba de Cybertron.
Como bienvenida y saludo intentaron noquear a los Autobots sigilosamente para luego ocuparse del líder después, el plan no funcionó y tuvieron que hacerlo a modo de pelea de bandos resultando casi ser los ganadores. Con los inventos de Knockout salieron con la victoria dejando al equipo rival casi apagados, el detalle que muchos notaron es que se llevaban consigo a Optimus hasta un más allá.
—¡Déjenlo en paz! ¡No se lo lleven!— El llanto fue de Arcee apunto de estar apagada para siempre, con los pocos nano ciclos de caer en un desmayo logró notar los comentarios victoriosos de los Decepticons
La misión fue un éxito con ver que Optimus es secuestrado y debilitado, ya no podía utilizar sus armas ni tampoco defenderse, ya no tenía fuerzas para huir, solo podía quedarse paralizado viendo cómo lo alejaban de su equipo. Trataba de gritar por ayuda intentando obtener fuerza, pero la glosa no respondía ante el llamado. Y lo último que hizo fue cerrar los ópticos durante el recorrido hasta la Némesis. Megatron se encontraba en el comando, buscaba lo que se necesita en el amor y cómo debería de empezar, tal vez con algunos poemas o una disculpa fingida si Optimus estaba presente, aunque preferiría con presentarse y disculparse rogando con cambiar y devolver todo a la normalidad. No le creería con esa actitud, y la confianza que obtendría sería poca.
Su furia apareció de nuevo al escuchar que un puente espacial apareció de inmediato pensando que sus secuaces habían terminado su misión ya sea con éxito o de lo contrario había fracasado. Para ir a investigar dejó todo y se dio cuenta de la presencia del equipo con una actitud nerviosa y con una sonrisa en sus rostros haciéndole creer que todo estaba en orden. No le creyó mucho al mantener su mirada en ellos por mucho tiempo mientras se preparaban para hablar, pero se golpeaban o susurraban ocultando lo mejor, mientras aún Megatron se mostraba confundido.
—Le tenemos una sorpresa— Dice Airachnid entrando de golpe —Esta vez será algo que le gustará mucho
El pobre Optimus solo podía jadear de dolor gracias a un invento de Knockout nombrado Neutralizador lunar, la razón para ser llamado así fue que como el satélite de la Tierra controlaba las olas, entonces se pensó que este objeto también. Fue una gran ventaja investigar un poco sobre nombres de inventos humanos para mezclarlos con nombres cybertorianos, pero lo que les asustaba es que el esfuerzo que habían puesto en su captura no fuera suficiente cuando Megatron se quedó viendo al autobot todo debilitado mientras que los brazos son sujetados por Knockout y Starscream con una sonrisa temblorosa, se sorprendió al tenerlo presente en La Némesis por fin sin que estuviera en el secuestro, se quedó callado por un momento, y al acercarse recurrió a una gran idea, pero necesitaba sacrificar algo de reputación.
—¡Miren cómo lo dejaron!— Fingió estar furioso, todos lograron captarlo excepto Optimus aún estando muy debilitado. abrazándolo de la manera más dulce, lo último que hizo fue darles un pulgar arriba a sus secuaces dándoles a entender que se salvaron esta vez de grandes daños
