El ángel que se fue

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La vista me era borrosa, pero podía apreciar un poco de todo. Beomgyu me sujetaba del brazo. Protegiéndome, aunque él estuviese indefenso, lo seguía haciendo. El dolor en la pierna se me era cada vez más y más insoportable, eran con millones de cristales incrustándose en mi piel. El dolor de toda esta situación se me era imposible. Estaban lastimando a Beomgyu, lo estaban haciendo por mí.
Michel siguió golpeando a Beomgyu, y este último seguía protegiéndome. Quería decirle que pare, que no tenía sentido que sufra por mí, que, al fin y al cabo, el dolor solo sería pasajero. Aunque sabía que Michel me haría sufrir hasta el último segundo.

-¿Cómo es posible que te hayas enamorado de un humano? -preguntó con furia mi cazador-. Tanto, que estás dispuesto a morir por culpa de él.

Michel me pateó en las costillas otra vez, me sentí como en el medio del mar, en alguna zona oscura, se me hacía imposible respirar.

-¡Déjalo! -gritó Beomgyu-. ¡NO LE VUELVAS A TOCAR! -el sonido de dos rocas impactando una con la otra se me hizo audible.

El estremecimiento se apoderó de mí cuerpo, intenté pararme, pero eso era algo totalmente imposible. Tenía una pierna rota, las costillas hechas trizas y el aire se me hacía algo tan escaso como el agua en el desierto.

Los choques no cesaban, cada vez eran mucho más fuertes. Escuchaba cómo las paredes del viejo edificio del abandonado hotel sonaban como si en cualquier momento fuese a derrumbarse.

La luz del sol comenzaba a impactarme en los ojos, ¿por qué Beomgyu decidió venir solo? ¿Por qué dejé aquel rastro? Aunque, de igual manera no le hubiese costado mucho encontrarme. Eso es lo que dicen ¿no? Las almas gemelas se encontrarán en algún punto de sus vidas, y si bien sabía que mi vida junto a Beomgyu no sería de las más largas, en ningún momento pensé que sería así de corta.

La puerta sonó, Yeonjun entró, junto a él estaba Hana y la madre de Beomgyu. Por fin habían llegado, por fin volvería todo a la normalidad. Por fin podría ser feliz, volvería a ser feliz por una vez más.

Escuché un grito, aquel ruido vino de Hana, que miraba destrozada lo que estaba pasando. Giré mi rostro, Beomgyu caminaba inestablemente, como si le faltase aire. Ajusté la mirada un poco, y vi la cadena de oro en la mano de Michel.

No.

Beomgyu caminó a duras penas, intentando llegar a mí, pero cayó unos pasos antes de llegar a donde yo estaba. Se arrastró hasta mí, y juntó nuestras manos.

-Te amo, Taehyun -murmuró, para luego cerrar los ojos.

Sentí como su mano pasó de ser cálida a un tacto frío, luego sentí la nada. Beomgyu había desaparecido, no había rastro de él.

Vi como Yeonjun se abalanzó sobre Michel y le arrancó la cabeza, Hana prendió su encendedor y lo arrojó a su cuerpo. Los gritos de la madre de Beomgyu eran desgarradores, incluso para mí lo eran.

Cerré mis ojos, y solo deseé encontrarme con Beomgyu en donde sea que esté, no quería vivir en un lugar en el que él no estuviese.

✧ our lost summer» TXT; taegyu  ✧Donde viven las historias. Descúbrelo ahora