En mi oído susurrabas cuánto me amabas.
Nuestras miradas se cruzaban y sin decir nada se besaban.
Tantas mentiras dichas por tu parte, que no te alcanzaría la vida para recordarlas.
Por ti ponía las manos en el fuego, sin pensarlo y por inocente quedaron carbonizadas.
Te diste cuenta de que ella es diferente.
Hoy perdiste en tu travesura porque sabes que te miente.
Y ahora solo me sonrió... No hay dolor, ni hay vacío.
Y al verte noté que ya no te amaba, ese día que tocaste mi puerta diciendo lo arrepentido que estabas.
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Sentir las letras: Poemas
RomanceEl poder de la poesía. La poesía, es lo más maravilloso que puede uno escribir, porque escribir es desnudar el alma sin defensas ni máscaras, dejando que lo invisible encuentre su forma en las palabras. Es dedicación absoluta en cada oración redacta...
