El poder de la poesía.
La poesía, es lo más maravilloso que puede uno escribir, porque escribir es desnudar el alma sin defensas ni máscaras, dejando que lo invisible encuentre su forma en las palabras. Es dedicación absoluta en cada oración redacta...
Los días pasaron lentos, rogando por tu querer, mendigando lo que no quisiste ver. Amor ingrato y distante, sin abrigo ni calor, prisionero de tu indiferente corazón.
En las noches de vigilia y dolor, tú seguías ajeno al incendio de mi derrotado corazón. El alma se quebraba suplicando comprensión, y solo hallaba indiferencia como única respuesta en vos.
Hoy la distancia me abraza y me devuelve la paz, como un faro entre las aguas que me invita a navegar. Dejo atrás tanta penumbra, llanto y confusión, los escombros de una historia que jamás tuvo razón.
Quedan huellas del error, de creer que tus palabras escondían verdad y devoción. Fue una locura compartida, un espejismo de los dos, construyendo castillos frágiles sobre arena y sobre cartón que el viento voló.
Sentí que tú me querías, lo juraba el corazón, pero un día, sin aviso, me expulsaste de tu sol. La burbuja dorada que inventamos al soñar, se rompió contra la vida sin siquiera preguntar.
Lo que fue magia en el comienzo se volvió desolación, una pesadilla gris, repetida y sin razón. Entonces guardé mis lágrimas, levanté la frente al fin, y emprendí nuevos caminos lejos de lo que perdí.
Creí en un amor, en promesas, en abrazos que vencieran al tiempo y la soledad. Pero desperté amargamente de aquella falsa ilusión, repitiendo en el silencio la sentencia del adiós:
Amarte me dolió tanto, me dejó sin ilusión, y aunque quise llamarlo eterno, solo fue una decepción.
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